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17 jun 2010

Lo que dice tu nombre





Dos años antes de vivir en Costa de Marfil, mientras estaba de vacaciones en Ilha do Mel, Brasil, leí por primera vez un texto que me hizo reflexionar sobre el valor y el sentido de un nombre, y sobre todo aquello que implica el acto de nombrar a alguien. El texto es un relato del escritor brasileño Rubem Alves llamado "O Batizado" (el bautismo), que les recomiendo muchísimo.

En este relato, Alves hace mención al ritual de "dar el nombre" mencionado en el libro "Raices". En él cuenta que en una tribu africana (cuyo nombre no precisa) luego del nacimiento de un bebé, sus padres lo llevan delante del resto de la tribu, para presentarlo. Entonces el padre lo levanta y susurra en los oidos del mismo bebé tres veces su nombre, para que sea él mismo el primero en escucharlo, "porque cada ser humano debe ser el primero en saber quien es él". Luego de un redoble de tambores, el padre susurra el nombre en el oído de su esposa, y acto seguido lo hace en voz alta, para que así lo escuche toda la aldea. Una vez finalizado el ritual, lo lleva a los límites de la aldea, lo alza de cara al cielo y le dice " Ahí tienes la única cosa superior a tí mismo". Alves relata, luego, un hermoso ritual que él creó para el bautismo laico de su nieta, al final del cual él solicitó a los presentes que pronunciaran en voz alta su nombre (el de su nieta, llamada Mariana) mientras le decía a ella que preste mucha atención, porque el nombre es uno sólo, pero cada una de las personas iba a decirlo con una música diferente, porque son muchas y diferentes las formas en que ella es amada. He releído este relato varias veces, y cada una de ellas me emociona pensar en el profundo significado que ambos rituales dan a ese acto, aparentemente tan simple, de decir el nombre de una persona por primera vez.


Pero  al fin y al cabo de éste acto, así como de la simbología de cada nombre y su influencia en el destino de la persona, es algo de lo que se han ocupado, de una forma u otra, casi todas las culturas. En algunas, estas ceremonias tienen el fin de presentar al niño a la comunidad en la que cual va a desarrollarse, en otras (como en los rituales religiosos de corte cristiano), si bien este caracter está presente, el propósito es más de protección (mediante eliminación de pecado original y el ingreso al reino de Dios). En algunos paises, como en Serbia (según relato de mi marido), es común dar nombres que indican fuerza (como Vuk, que siginfica "lobo") a niños débiles, prematuros, muy pequeños, como un modo de transmitirles esa misma fortaleza. Por este mismo motivo he conocido, en Latinoamérica, niñas con nombre de distintas vírgenes, ya que habían sido consagradas a las mismas ante un embarazo o parto dificil. En Chipre, por ejemplo, se aplica aquello de que "todas las niñas deben llamarse Maria porque toda niña debe llevar el nombre de la Virgen": cuando dí a luz a mis hijos, en la nursery había 5 nenas ¡las 5 llamadas Maria!.  En algunos países el nombre de un niño es una forma de honrar a los antepasados: en Serbia y en Chipre es muy común dar el nombre de un abuelo ya fallecido, por eso a veces hay varios primos que se llaman igual. En practicas espiritistas, por otra parte, el conocimiento del nombre de una persona da mucho poder, y por eso el nombre completo lo conocen sólo unos pocos, ya que el mismo se considera ligado al alma. De acuerdo a la Cabala las personas conservan su nombre después de su muerte, por lo que se tiene mucho cuidado en escribirlo y pronunciarlo de manera correcta durante los servicios mortuorios. Conforme a la misma, por otra parte, la elección de un nombre no es un hecho sin importancia: al contrario, hay combinaciones de letras que se evitan,  ciertas otras que favorecen distintas siuaciones de la vida de una persona y, por lo mismo, los cambios de nombre son infrecuentes y requieren del cumplimiento de muchas reglas para poder realizarse.

Costa de Marfil no es ajena a ésto. Cuando estuve allí no tuve la suerte de presenciar un bautismo tradicional, ya que no tuve ningun amigo que diera a luz en ese tiempo. Sin embargo, sí noté un patrón en los nombres: mismo nombre de acuerdo al día de la semana en que la persona había nacido. Este fenómeno se da sobre todo en el pueblo akan (del cual los baoulés, pobladores del sur de Costa de Marfil) son partes.

En el pueblo akan se nombra a una persona sólo después de consultar con los siete espíritus de los días si ellos permitirán que el niño viva. Los nombres elegidos suelen tener relación con el día de la semana en que el niño nace porque cada día tiene asignado uno de los siete nombres de Dios.  A este primer nombre suele agregarsele otro de acuerdo ya sea a la posicion en la familia, a circunstancias del nacimiento, a fenomenos naturales que acaecían en el momento de este último, etc.  Algo que como mamá de mellizos me llamó la atención es que, tanto en Serbia como en Costa de Marfil, cuando se tienen mellizos hay nombres típicos para ellos. En Serbia, si son dos varones, se suele llamar al primero Predrag (el más deseado) y al que nace segundo Nenad (¡el inesperado!). Claro, cabrá preguntarse cuán inesperado puede ser un niño hoy en tiempos de las ecografías, pero la costumbre sigue estando. En el pueblo Baoulé, mientras tanto, se los llama N'da.


Yo confieso que al buscar el nombre de mis hijos me fijé mucho en el significado que tenían, además de otras consideraciones propias de nuestro caracter de familia multicultural (que fuera corto, que se pronuncie igual o parecido en los 3 idiomas que hablamos en casa, que se escriba de la misma manera en los distintos alfabetos, que quede bien con el apellido). Y ustedes ¿saben qué significa su nombre? ¿qué han tenido en cuenta al nombrar a sus hijos, si los tienen,  ya sea humanos o peludos?¿creen que el nombre puede influir en el destino de las personas, y conjurar malos designios?


Aqui abajo les dejo una lista con algunos de los nombres baoulé para que, si se cruzan alguna vez con alguien de Costa de Marfil, sepan qué dicen sus nombres (¡o para que se diviertan reconociendolos en los jugadores de la selección, si ven esos partidos del Mundial!).





Dia de la semana
Hombre
Mujer
Lunes
Kouassi
Akissi
Martes
Kouadio
Adjoua
Miercoles
Konan
Amenan
Jueves
Kouakou
Ahou
Viernes
Yao
Aya
Sabado
Koffi
Affoue
Domingo
Kouamé
Amoin
OTROS
Tercer hijo del mismo sexo: N'guessan.
Cuarto hijo del mismo sexo: N'dri.
Noveno hijo (de una misma madre, el padre no cuenta): N'goran.
Decimo hijo : Brou.
Onceavo hijo: Loukou.
Doceavo hijo : Toungbin.
Treceavo hijo : Abonouan
Niño nacido mientras la madre estaba fuera de casa : Atoumgbré.
Niño nacido de cara al sol : Ahoutou.
Gemelos/mellizos : N'da.
Niño nacido luego de gemelos/mellizos: Amani.
ALGUNOS SIGNIFICADOS
Calma: Allaly
Desesperanza (para conjurar la mala suerte) : N'gonian.
Niño prematuro: Atiman
Niño abandonado: Abahndai
Niño albino:Fri.
Niño cuyos hermanos murieron al nacer: N’Sieni (para darle fuerza y que logre sobrevivir)
Principe : Famien
Si Dios quiere (cuando no se sabe si el bebé sobrevivirá) Kodissou, Koyahé
Esclavo (niño nacido con el cordón umbilical alrededor del cuello ): Kanga
Dios, cielo: Gnamien
Tierra: Assié


 Una curiosidad más a este respecto: la toponimia baoulé tambien es particular. ¿Saben qué quiere decir Daoukro? Fundado por Daou/el pueblo de Daou. Yamoussoukro, así, vendría a ser el pueblo de Yamoussou, Tiémélekro, el pueblo de Tiéméle y así sucesivamente.

¡Que tengan un lindo fin de semana!








    1 jun 2010

    El Rey y yo



    Como alguna vez les conté, llegué a Daoukro, Costa de Marfil, en agosto de 2005, para trabajar en unas elecciones que, hasta ahora, no han tenido lugar. Había sido asignada como coordinadora interimaria en la región, y junto con dos compañeros de trabajo, nos habíamos instalado en la ciudad.

    Nuestra zona de responsabilidad era toda la región de N'zi Comoé, pero se había elegido Daoukro como nuestra sede porque se encontraba a mitad de camino entre otras ciudades, y por  otros motivos de índole política que no vienen al caso ahora. Nuestra tarea era entablar relaciones con las distintas autoridades (políticas, comunitarias, sociales), realizar una evaluación de estado actual de las estructuras electorales, de ventajas, problemas y posibles desafíos, para así poder brindar nuestra ayuda cuando hiciere falta. Este trabajo, como pueden imaginar, requería que esas mismas autoridades nos tuvieran confianza y, generarla, era una tarea lenta. El desafío se complicaba aún más porque estábamos insertándonos en una cultura distinta, con códigos diferentes, lo que incrementaba las posibilidades de un traspié. Habíamos sido informados de aspectos básicos de la cultura, claro, pero percibíamos que teníamos que tener cuidado con ciertas sutilezas para no quedar mal y hechar por la borda la misión.

    En este marco pasamos nuestro primer mes de trabajo presentándonos a las distintas autoridades regionales. Costa de Marfil está dividida políticamente respetando el modelo francés: en regiones, divididas en prefecturas,  éstas a su vez en sub-prefecturas, y éstas últimas en comunas. Los intendentes comunales son elegidos por voto popular, pero los prefectos y sub-prefectos son nombrados por el gobierno central. Asimismo, se han respetado ciertas estructuras del "derecho tradicional", como son los jefes de pueblo (chef de village), mientras que a otras, si bien se permite que permanezcan, se han privado sus actos de relevancia jurídica.  En esta última categoría se encuentran los reyes tradicionales, que a pesar de no ser reconocidos dentro de la estructura estatal conservan, claro está, gran influencia en su reino. N'zi Comoé es una región que, en su gran mayoria, pertenece a lo que se denomina "pais Baoulé" y, dentro de la misma, existen varios reinos con sus respectivos reyes. Como los límites políticos internos no se corresponden en todos los casos con los límites de los reinados tradicionales, suele ocurrir que el territorio de un rey determinado no coincide exactamente con la prefectura en la que se encuentra, por ejemplo. 

    Aproximadamente un mes y medio después de haber llegado a Daoukro y, habiendose incorporado a nuestro equipo tres nuevos compañeros,  el jefe de campo de nuestra organización me llamó aparte y me dijo que no se nos fuera a ocurrir olvidarnos de visitar al rey de Daoukro para presentarle nuestros respetos y pedir su colaboración en nuestra misión. "El rey es una persona muy poderosa" me dijo " y caerle mal al rey o no tenerlo en cuenta es un error que se paga caro. Si el se enoja con ustedes se les pueden cerrar puertas". Yo le pregunté inmediatamente cómo y a quién le pedíamos una audiencia con él y qué formalidades había que cumplir. "Nada más llevarle un regalo que es muy específico: vino de palma. Por lo demás, nada, te va a recibir, va a bendecir tu mision y listo". 

    Inmediatamente salimos a pedir audiencia con el rey, que habia resultado vivir a unas pocas cuadras de nuestra casa. Nos atendió muy cordialmente su hija, que era también su secretaria, y nos dió una audiencia para la semana entrante. Con el primer paso cumplido, nos abocamos al segundo: conseguir el mejor vino de palma que pudieramos encontrar. Pensabamos que no debia ser dificil de encontrar dado que era el regalo tradicional para el rey. Y aquí las cosas empezaron a sonar raras: el vino de palma se vendía sólo en el mercado, en botellas de plástico de agua mineral, y costaba MUY pero MUY barato: 100 francos CFA la botella (algo asi como 3 dolares). ¿El regalo para el rey podía ser tan barato? ¿y sin estar debidamente envasado? Preguntamos nuevamente y el jefe del campo reiteró "si, vino de palma". Y bueno, nos dijimos, será que lo aprecia por ser un producto tradicional de su tierra, y lo usará en alguna ceremonia...igual nos sonaba muy raro, pero al no tener aun mucha confianza con nadie del pueblo, ni encontrar información en internet acerca de protocolos ni regalos apropiados, nos presentamos con nuestra botellita el día que nos habían dado audiencia.

    Lo recuerdo como si hubiera sido ayer: bajamos de nuestra camioneta, todos emperifollados y trajeados, subimos las escaleras de la casa del rey (en cuyo living opera la Corte) y nos dirijimos hacia su hija, preguntándole si el regalo debíamos entregarselo personalmente al rey o debíamos darselo a ella. "No, dejenmelo ver a mi" nos contestó, y le entregamos la botella. Ella abrió la bolsa en la que se encontraba y abrió los ojos bien grandes "¡¿Qué es esto?!" nos preguntó con el ceño fruncido. Palidecimos y, con un hilito de voz alcanzamos a decir "Vino de palma? Nos dijeron que era el regalo que se le hacía al rey..." "¡¿Quién les dijo eso?! El regalo que se le hace al rey es una botella de gin!" Nos aclaró. "Pero ahora no hay tiempo, el rey los está esperando, después traen el regalo indicado, ya veré cómo le explico al rey ésto"

    Nos quedamos mudos. Yo me debatía internamente entre querer meterme abajo de las baldosas, salir corriendo a matar al que nos había dicho y repetido que el regalo para llevarle al rey era vino de palma o martillarme la mano por boba y por no haber preguntado a la hija misma del rey acerca del protocolo adecuado. 

    Nos hicieron pasar a la Corte y nos indicaron dónde sentarnos. En el salón había una silla  toda labrada en plata (que supusimos era el trono) y a sus costados, otras dos sillas importantes. En frente, a unos metros, había tres sillas más y a los costados de éstas, más sillás, formando un rectángulo entre todas. Nos preguntaron quien estaba a cargo e indicamos que esa persona era yo (¡rogando que no fuera problema el hecho que fuera mujer!)- Me hicieron sentar en una silla que se encontraba en la hilera a la derecha del rey, y a mis compañeros en aquellas que se encontraban frente a él. Un hombre, que luego nos dimos cuenta era el encargado de la ceremonia, se sentó frente a mí. Otra gente del pueblo se fue acomodando en las sillas que se encontraban en la hilera de la izquierda del rey, y allí nos quedamos en silencio unos minutos, muertos de nervios, hasta que la hija del rey apareció indicando que nos pusieramos de pie.

    En ese momento hizo su entrada el rey, seguido de otros dos hombres (uno de los cuales estaba vestido como Gandhi). El hombre que estaba a la derecha del rey habló entonces en su lengua tradicional y se dirigió al hombre que estaba sentado frente mío, quien luego tradujo. Lo más llamativo era que el hombre traducía diciendo "el rey dijo que" "el rey quiere" "el rey pregunta" cuando el rey no había abierto la boca. Entre los nervios por el incidente con el regalo, el desconocimiento del baoulé y del protocolo y ceremonial de la corte, y la confusión por el hecho que el rey no hablara pero se le atribuyeran frases creo que nuestros ojos deben haber estado abiertos grandes como platos. 

    La ceremonia en sí fue muy interesante, más allá de nuestra ignorancia y nuestro asombro. Nos preguntaron qué veníamos a hacer, cómo estaba compuesto nuestro equipo, si estabamos bien en la ciudad, y luego nos dirijieron al parque de la casa, donde se realizó una ceremonia. En la misma, luego de decir distintas frases en baoulé, la persona encargada de oficiarla echaba agua a la tierra tres veces, pidiendole a ella - la tierra- que bendiga nuestra misión de paz. Me hizo pensar en el culto a la pachamama y en cómo pueblos distintos en todos los confines comparten el amor y el respeto por la tierra.

    Una vez que la ceremonia terminó y nos autorizaron a retirarnos salimos corriendo al almacén de ramos generales a comprar el gin más caro que encontramos, lo envolvimos en papel de regalo y, unos 15 minutos después, estábamos de vuelta en la casa del rey, entregándoselo a su hija, que largó una carcajada enorme al vernos llegar tan rapidito con el regalo apropiado. Pedimos disculpas una vez más y nos retiramos rumbo a la oficina.

    Siempre fui conciente que, para superar esa gran gaffe, contamos a nuestro favor con el buen humor y la hospitalidad baoulés (que son famosos) y con la buena voluntad del rey y el resto de la Corte. Y salimos airosos. Por un pelo. Por eso, esa tarde, lo primero que hicimos fue enviar un reporte oficial a nuestros jefes, para que informaran debidamente a nuestros compañeros en otras regiones que, si visitaban al rey, debían llevar GIN. Gin, nada más y no otra cosa. Gin. Todavía me lo recuerdo a mí misma cada tanto, por si acaso la vida vuelva a ponerme en esa circunstancia.














    27 may 2010

    Baoulé



    Cuenta la leyenda que, hace muchos años atrás, vivía en la ribera este del Comoé, alrededor de una laguna, una tribu pacífica, de gente amigable, noble, valiente y de mujeres muy bellas, de las cuales la más hermosa de todas era su reina, llamada Pokou*. Vivían de la pesca y el cultivo, y consideraban a la laguna, al agua, su gran aliada. Vivían en paz, integrados con los que fueran tomados esclavos al devenir prisioneros de guerras pasadas, y eran felices.

    Pero un día la calma llegó a su fin. Fueron invadidos por una tribu vecina y, en medio de la destrucción, tuvieron que huír dejando todo tras de sí: casas, cosechas, telas, todo lo que poseían. Huyeron rápido, en procesión, adentrandose en la selva, con el enemigo pisándoles los talones. En último lugar iba la reina, con su bebé en brazos, y entre todos cantaban al avanzar: ''Mi houn Ano, Mi houn Ano, blâ ô Ebolo nigué, mo ba gnan min'' , que quiere decir "Mi marido Ano, mi marido Ano, ven, que los duendes del campo me quieren llevar".

    Caminaron y caminaron hasta que, al anochecer, llegaron a la orilla de un río de aguas tormentosas, inquietas, bravías. Asustados, muertos de frío y de hambre, y sabiendo que el enemigo no estaba lejano, se preguntaron qué hacer. Durante años habían considerado al agua como su amiga pero, con esas olas y esa espuma y esa fuerza, no había manera que fueran a poder cruzar hasta la otra orilla.

    El brujo de la tribu consultó a los espíritus de las aguas y dictaminó: "El agua se ha vuelto mala y no habrá de calmarse hasta que le entreguemos lo más preciado que tenemos". La gente comenzó a cantar  "Ebe nin flê nin ba Ebe nin flâ nin nan Ebe nin flê nin dja Yapen’sè ni dja wali", que quiere decir "Que alguien llame a su hijo, que alguien llame a su padre, que alguien llame a su madre, las jóvenes muchachas de casarán" , mientras ponían a los pies del brujo todas sus joyas de oro y marfil y todo aquello que habían alcanzado a traer consigo.

    Pero el brujo desdeñó todas las ofrendas, y en cambio tomó en brazos al bebé de Pokou."Esto es lo que tenemos de más preciado"- dijo La reina entonces abrazó a su pequeño con fuerza contra su pecho mientras el resto del pueblo contenía el aliento. 

    Y cuentan que luego, recordando que más allá de madre, era reina, llevó al niño a la orilla del río, lo levantó, y lo arrojó a las aguas. Y en el momento en que el bebé las tocó, decenas de hipopótamos surgieron de las profundidades y se acomodaron formando un puente con sus lomos, para que los fugitivos pudieran, así, cruzar el río. 

    Cuando hubieron cruzado todos, la reina Pokou caminó tambien por sobre el lomo de los hipopótamos, en silencio. Y al llegar a la otra orilla sólo pudo decir "Baouli", que quiere decir, en su lengua, "el niño ha muerto". Los hipopótamos volvieron a sumergirse en las aguas, cerrando el paso al enemigo y así los miembros de la tribu pudieron iniciar una nueva vida al oeste del Comoé. Y se llamaron a sí mismos "Baoule", en honor al niño que había muerto para darles esa oportunidad, y a Pokou, su reina. 

    *Se pronuncia Pokú

    17 oct 2009

    El camino al Comoé




    Unos de los paisajes más bellos que ví en Costa de Marfil fueron los del camino al Comoé. Conocí ese camino gracias a unos soldados que llevaban varios meses recorriendo los lugares más recónditos del N'zi Comoé y que, generosos, nos subieron a su jeep para mostrarnos uno de los lugares más bonitos de la región.

    La ruta requería de un vehículo 4x4 suficientemente baqueteado como para no preocuparse por las abundantes ramas y yuyos que lo rayaban y dejaban sus marcas. Y requería un conductor experimentado, para que pudiera desenterrar las ruedas del barro que las comía cada tanto debido a la lluvia abundante de la "pequeña estación de lluvias", que se extiende entre septiembre y octubre. Por suerte, tuvimos ambos.

    Salimos de Daoukro a la tardecita, porque antes el calor hacía muy dificil el trayecto en un auto sin aire acondicionado. Personalmente, me gusta la luz tenue y rasante de la tarde vieja, sobre todo para las fotos, así que esta hora me vino doblemente bien.

    Recorrimos durante unas tres horas rutas de tierra colorada y árboles muy verdes, pasamos por distintas aldeas, hablamos con la gente, sacamos fotos a los niños que nos lo pedían y posaban para luego verse en el visor de nuestras cámaras digitales, vimos termiteros enormes, más altos que los árboles más altos, vimos estanques quietos plagados de caimanes a la espera de presa, vimos huertas inmensas, gallinas y chanchos caminando tranquilos, casas de adobe y paja, casas de junco, una iglesia decorada por sus fieles, bananos enormes y cangrejos frescos, plantaciones de cacao y árboles de caucho, vimos el Comoé, un río ancho y marrón y de aguas quietas donde por las tardes se bañan hipopótamos que-lamentablemente-no llegamos a ver. Vimos paisajes increíbles y aldeas tranquilas de gente humilde que, al menos en apariencia, era feliz.



    La ruta:



    Una aldea y su gente:







    La Iglesia (exterior e interior):






    Canoa de pescadores a la orilla del Comoé:







    Las redes de pesca de los pobladores:






    El estanque de caimanes:






    Un arbol de caucho:





    Plantas de cacao: