20 feb. 2011

La flor de mi secreto





A lo largo de este año y poco que hace que vengo escribiendo este blog, he recibido diversas y variadas consultas por email, por facebook, y a veces en los comentarios, pero hay una que sin dudas es la más frecuente : ¿Cómo haces para viajar tanto? ¿Quien financia tus viajes? ¿Cómo consigues el dinero para viajar?


Cómo la inquietud es recurrente en este blog , y común en blogs de viajes en general (lo que me hace pensar que existen grandes posibilidades que se vuelva a presentar), he decidido escribir acerca del secreto detrás de mis viajes en este post.

Así que sin más prolegómenos, ahí va; Señoras y señores, lamento comunicarles que no existe tal secreto, no me pagan para viajar, ni gané la lotería, ni nací en una familia acaudalada, ni de hecho tengo ahora mucho dinero. No hago reviews de hoteles, ni escribo para publicaciones de viajes, ni trabajo en una aerolinea. 

Entonces ¿cómo viajo? La respuesta es muy simple y espero que, en lugar de desilusionar a viajeros en potencia, les haga darse cuenta a quien tenga ganas de salir a recorrer el mundo que ésto a veces requiere menos de lo que se pretende y lo anime a partir, si eso es lo que quiere. 


A lo largo de mi vida adulta (no cuento los viajes que he tenido la suerte de realizar con mis padres) mis viajes se han financiado de las siguientes dos maneras:


1) Estudio e investigación. Siempre fui buena alumna y esto me abrió la posibilidad de recibir becas para congresos, concursos de alegatos, pasantías e intercambios en el interior de mi país y en el exterior. El objetivo principal de estos viajes, claro está, no era el viaje en sí, pero me brindaron la posibilidad de ver más ciudades y de explorar más países que los que hubiera podido costear de mi propio bolsillo. Quiero dejar en claro cual era el objetivo de estos viajes, porque considero que poner el acento en la parte turística hace perder de vista que, cuando uno recibe una beca, recibe tambien la responsabilidad de representar la institución que la provee, y por lo tanto la prioridad debe estar puesta en el rendimiento académico. Pero una vez cumplidas mis obligaciones, no sólo exploraba la ciudad en la que estaba, sino que con frecuencia extendía uno o dos días el pasaje y estiraba el dinero de viáticos y viajaba a conocer uno o dos ciudades más por mi cuenta. Por ejemplo, cuando fui a Santiago de Chile a un concurso de alegatos, aproveché para conocer Viña de Mar e Isla Negra (donde está la casa de Pablo Neruda). Ahorrando muchísimo pude utilizar una beca de investigación para costear tambien una pasantía de dos meses en NY. Creo que se dan una idea.


Si se encuentran estudiando, o piensan comenzar sus estudios, y les gustaria realizar una experiencia en el exterior que pueda brindarles, ademas del enriquecimiento académico propiamente dicho, la posibilidad de vivir en una cultura diferente, simplemente visiten la Secretaria de Relaciones Exteriores/Internacionales de su Universidad y, en lo posible, haganlo temprano en la carrera, ya que eso les permitirá asegurarse de que su CV cuenta con todo lo que ustedes necesitarán para postular. Y estudien idiomas, siempre abren puertas. No esperen que la oportunidad venga a buscarlos, busquen ustedes las oportunidades que desean. 


2) Trabajo.  O sea, con el producto de nuestro trabajo: mi salario o el de mi marido, o una combinación de ambos (dependiendo el caso). Tambien he conocido lugares gracias a viajes de trabajo, en los que, una vez cumplidas las obligaciones laborales, me lanzaba a explorar la ciudad en que estaba. Así es como conocí muchas ciudades de Costa de Marfil, por ejemplo. El resto de los viajes han sido simplemente costeados con mis/nuestros ahorros, son nuestras vacaciones. 


Hay que tener en cuenta, por otra parte, que nosotros no sólo viajamos por turismo, sino que vivimos fuera de nuestros paises de origen por trabajo, y que somos un matrimonio multicultural. Esto hace que, desplazarnos, sea necesario, y nos facilita conocer nuevas regiones, culturas, aprender nuevos idiomas, etc. Por ello es que no solemos hacer viajes que nos impliquen grandes desplazamientos, sino que nos concentramos en conocer lugares cercanos al pais de destino. Lo nuestro no es un viaje aventura, es una forma de vida en la que desplazarse, y trotar mundos, es parte de nuestro trabajo y, en definitiva, de quienes somos.


Creo que depende de cada persona analizar cuales son las posibilidades a su alcance para viajar, y qué destino está a su alcance en un momento determinado. Creo tambien que hay formas más baratas y más caras de viajar pero que viajar en sí no es algo inaccesible. Viajar a NY, alojarnos en el hotel Four seasons, comprar en Tiffanys, Bergdorf Goodman y las grandes tiendas, comer en Cipriani y Le Cirque  obviamente no representan la clase de viaje que todos podemos hacer (yo, al menos, no tengo los medios económicos para viajar con esos lujos), pero esa no es la única forma de viajar. Si de viajar en sí, si de conocer, es de lo que se trata, hay muchas opciones que hacen que esto sea posible aún con bolsillos medianamente magros, por ejemplo:


- Utilizar aerolineas baratas, aunque los servicios que brindan sean menores y requiera viajar con menos equipaje (ej: ryanair, easy jet) o hacer varias escalas.
- No viajar en temporada alta para evitar pagar precios mas caros. Por ejemplo, viajar a Europa durante el invierno es mas barato (en pasajes como en precios de alojamiento), y hasta hay menos colas para entrar a los museos.
- Usar servicios como couchsurfing o home exchange para alojarse (hablé de ellos en este post), en lugar del clásico hotel.
- Si no se confía en los servicios arriba mencionados para alojarse, optar por hostels,bed and breakfasts, o departamentos (ya que estas opciones permiten cocinar, y asi ahorrar en comida). O bien,  acampar.
- Una vez en destino, desplazarse caminando y, en su defecto, utilizar el transporte público en lugar de taxis. 
-  Visitar las sedes de las secretarias de turismo del lugar de destino para conocer descuentos y actividades gratuitas (online (antes de viajar) y en persona, una vez allí). Visitar las webs de los museos para ver qué dias tienen tarifas reducidas. Sacar las entradas a los museos por internet y por adelantado para obtener descuentos e ingresar más rápidamente.
- Para desplazamientos dentro de un mismo pais, salvo que las distancias sean enormes o estemos cortos de tiempo, explorar opciones ademas del avión, como el tren o el bus. En Europa o en USA los buses suelen ser bastante más baratos que el tren, por ejemplo.
-Evitar hacer compras en negocios para turistas; comprar fruta en un supermercado, pan en una panadería, salir a caminar con algo para comer para evitar gastar de más en el camino o cerca de museos y monumentos (donde todo es mas caro). 


Asimismo, al menos en mi experiencia, viajar atrae más viajes. Uno conoce gente, hace amigos de otros lugares, intercambia datos para abaratar costos y tips, y asi se van abriendo posibilidades de viaja más, a lugares diferentes. Para darles un ejemplo personal: La primera vez que fui a Paris, paré en el departamento que la amiga de una amiga francesa que había conocido en Québec  me subalquiló baratísimo mientras ella estaba de viaje. A veces justo conocemos alguien que viaja en auto a un destino al que queremos ir, o que tiene una casa de vacaciones que puede prestarnos en X lugar, o una habitación donde alojarnos, etc, etc,etc. Las posibilidades son muchísimas.


Finalmente, viajar implica para los simples mortales como yo (que carecemos de sueldos millonarios) ajustar el presupuesto en otras cosas como ropa, salidas, etc. Esa es mi opción, nuestra opción, y cada quien verá qué le gusta más y está bien así. 


Espero que este post haya clarificado un poco las dudas que me han planteado al respecto, y les haya dado ideas para viajar sin grandes presupuestos. 


Y ustedes, queridos lectores ¿Han viajado barato de alguna manera no nombrada aquí y que pueda servirle a quien desea trotar mundos?


Les deseo una hermosa semana, y en el próximo post volvemos a hablar de Paris.











17 feb. 2011

Formas de viajar




En el post anterior les hablaba de mi forma de recorrer Paris, perdiendome entre las calles, sin prestar atención a las guías de viajes, dejandome guiar por el instinto. Desde hace varios años, planifico mis viajes leo las guías de viajes e investigo en internet acerca del lugar de destino antes de partir, así una vez que el viaje en sí comienza (desde el momento de cerrar la puerta de casa), me siento libre de hacer lo que me plazca en el momento, de ir o no a museos, de visitar o no tal o cual lugar. Sé qué hay para ver y qué se puede hacer y cómo moverme, pero no me siento obligada a ver ni hacer nada que no quiera en el momento. Los viajes, para mí, son momentos de puro disfrute. 

Pensar en esto me hizo recordar este pasaje de uno de mis libros favoritos, Historias de Cronopios y de Famas, de Julio Cortazar: 

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.    Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".
Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.
    Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan."



 O sea, yo vendría a ser, pre-viaje, un fama, y, ya viajando, 100% cronopio. 


Y ustedes ¿Cómo viajan?


¡Que tengan un hermoso día y hasta el próximo post!


* El niño de la foto es mi hijo Luka, viendo la lluvia caer por primera vez, en Paris.

15 feb. 2011

Cómo recorrer Paris- o cómo gastar bien gastadas las suelas de los zapatos.





"París es un centro, entendés, un mandala que hay que recorrer sin dialéctica, un laberinto donde las fórmulas pragmáticas no sirven más que para perderse. ". Rayuela, capitulo 93

La primera vez que fui a Paris no había leido Rayuela, pero de alguna manera extraña, intuía que la frase anterior era cierta, y recorrí Paris casi sin mirar el mapa, perdiéndome entre callecitas y avenidas, palacios y jardines, feliz de descubrir algo nuevo por doblar en una dirección distinta a la que indicaba la guía de viajes que llevaba conmigo.


Desde entonces, siempre que voy mi modo de caminarla ha sido más o menos parecido: parto desde el lugar donde me encuentro como si fuera un centro y voy caminando con un rumbo general, sin prisa, sin doblar en calles predeterminadas. Esta modalidad hemos podido mantenerla aún viajando con niños (en Julio, la última vez que fuimos, mis hijos tenían 22 meses y medio), así que si tienen que viajar en familia, sepan que ésto es posible (con algunas precauciones y un poco de preparación, claro. ¡Ya les contaré más acerca de esto en un post específico!).


Orientarse en Paris no es dificil (¿o será esto una manifestación más de mi francofilia?;), simplemente tengan en cuenta dos cosas: 


1) Si uno se para en la Avenue des Champs Elysées, debajo del arco del triunfo (Tip de viaje: se cruza por un puente subterráneo) podrá ver, de un lado y a lo lejos, la Défense (el barrio moderno, donde se concentra el sector financiero, marcado por el emblemático edificio llamado "El Gran Arco" (Le Grande Arche de la Défense), y del otro, Place de la Concorde, los Jardines de Tuillerías, y el Museo del Louvre. Es por ello que los desfiles del 14 de Julio (Dia del aniversario de la Toma de la Bastilla) comienzan en la Défense, son coordinados desde la terraza del Arco del Triunfo, y culminan en Place de la Concorde (que es donde se instalan  los palcos oficiales, donde se ubican las autoridades).






2) El Sena divide la ciudad en dos y la mayor parte de los monumentos y edificios principales se encuentra a la orilla o en las cercanías del mismo, o sea que en caso de duda es sólo cuestión de recorrer el mismo para saber donde estamos. La gran excepción es La Basilique du Sacre Coeur, pero al estar sobre una colina, se la ve casi desde cualquier parte de la ciudad. Y en caso de dudas, hay carteles por todos lados indicando donde nos encontramos.




Por eso, para mí, la respuesta a la pregunta "¿cómo recorrer Paris?" es : "A pie,  y  es por eso tambien que en posts sucesivos les iré sugiriendo recorridos pedestres de acuerdo al tiempo que tengan (desde unas pocas horas hasta varios días). Asimismo, sugeriré algunos recorridos temáticos, porque en Paris hay tanto por hacer y por ver, que cada uno puede diseñar su propio itinerario, de acuerdo a sus intereses particulares, y eso hace a esta ciudad tan maravillosa.

Claro está que esta no es la única forma de recorrer Paris. Hay otras posibilidades divertidas y baratas, por ejemplo:

1) En Bus. Y no, no me refiero a los ómnibus de turistas de dos pisos,  sino a los simples omnibus de linea. Hay varios que van cubriendo sitios turísticos de interes, por el módico precio de un billete normal (1.70 euros). Sin embargo si uno piensa utilizar este sistema subiendo y bajando para recorrer sectores a pie, lo más conveniente es comprar una de las siguientes tarjetas, que pueden comprar en los aeropuertos, estaciones de tren, estaciones de metro y de bus:

-  "Paris Visite" : permite realizarviajes ilimitados en bus y metro por 1,2,3 o 5 días  y otorga privilegios para entrar a los museos, así como descuentos en diversos lugares). El precio varía de acuerdo a las zonas elegidas y a la cantidad de días de utilización (desde 9.30 euros por zonas 1-3 por un día, hasta el máximo de 51.20 euros por un pase abierto a todas las zonas por 5 días). Para más información hagan click aquí 
"Mobilis": Permite realizar viajes ilimitados dentro de la zona elegida, en bus y en metro durante 24 hs. La tarifa varia de acuerdo a la cantidad de zonas a cubrir, entre 6.10 y 17.3 euros. Para mas información, hagan click aquí
-Ticket "Jeunes week-end": Esta tarjeta permite disfrutar tarifas reducidas, pero sólo se aplica a quienes tienen menos de 26 años. Como en el caso de la tarjeta Mobilis, su uso está limitado de acuerdo a zonas, y su costo varía de 3.40 a 4.25 euros. Para mas información pueden hacer click aquí




Entre las lineas de omnibus más convenientes para ver Paris están las siguientes:

1) Línea 20 : de la Bastille hasta Grands Magasins, pasando por Grands Boulevards y la 'Opéra Garnier.
Qué se ve: Viaducto de las Artes a lo largo de la Avenida Daumesnil, Opera Bastilla, Plaza de la Bastilla, Place de la République, Grands Boulevards y sus restaurants y teatros, Museo Grévin, Opera Garnier.
 

2) Linea 24 : desde el Jardin des Plantes a la  Madeleine, pasando por el Sena, Notre Dame y Place de la Concorde
Qué se ve : Jardin des Plantes, El Sena,  Institut du Monde Arabe, Ile Saint-Louis, Ile de la Cité, Notre-Dame, Saint-Michel, Sainte-Chapelle y Palacio de Justicia, Pont-Neuf, Louvre, Institut de France, Pont des Arts, Museo de Orsay, Assemblée Nationale, Puente Alexandre III, Grand Palais, Dôme des Invalides, Tour Eiffel, Concorde, Tuileries, Champs-Elysées, Arc de Triomphe, Madeleine. 

3) Linea 30 : desde  Trocadéro (la estacion para ver la Torre Eiffel) à Barbès, pasando por el Arco  del Triunfo y el Moulin Rouge.
Qué se ve: Palais de Chaillot, Tour Eiffel, Place de l'Etoile, Arco del Triomphe, Champs-Elysées, Boulevard de Courcelles , Parc Monceau, Place de Clichy, Boulevard de Clichy, Moulin Rouge, Place Pigalle, Sagrado Corazón (Sacré Coeur)  (parada Anvers-Sacré-Coeur), barrio de Barbès.

4) Otras lineas interesantes son: 

- Linea 72 :  desde Hotel de Ville hasta la Torre Eiffel, pasando por el Louvre, Place de la Concorde y el Sena.
- Linea 73: Desde el Museo de Orsay (que se encuentra frente al Louvre) hasta la Défense, pasando por Place de la Concorde, Champs Elysées y Arco del triunfo
- Linea 87 : de la Bastille a la Torre Eiffel, pasando por el Barrio Latino y Les Invalides (donde está la tumba de Napoleón) 
- Linea 95 : de Montparnasse à Montmartre, pasando por Saint Germain des Près, Louvre y la Opera Garnier. 

Una ventaja adicional de los ómnibus es que la mayoría tienen rampas para sillas de ruedas y para cochecitos de niños, así como lugares reservados para ambos, por lo cual son una buena opcion cuando uno viaja con niños (no así el metro)

2) En barco: En el imaginario popular de todos nosotros (alimentado por tantas películas como  "Antes del atardecer"), está la fantasía de ver Paris desde uno de esos barquitos que recorren el Sena llamados Bateau- mouche. El problema es que pueden llegar a ser bastante caros y eso lo aleja de las posibilidades de muchos...¡pero hay otra opción: El batobus! 


El batobus es el servicio original de transporte por el Sena de la Comuna de Paris, con paradas en los principales puntos de interés turístico: Torre Eiffel, Museo de Orsay, Saint Germain des Près, Notre Dame, Jardin des Plantes, Hotel de Ville, Louvre y Champs Elysées. Los barcos salen cada 15 a 30 minutos y el ticket (válido por 1 día) cuesta tan sólo 13 euros (7 para los menores de 16 años). Para mas información pueden hacer click aquí.



3) En bicicleta: La comuna de Paris ha organizado el servicio Velib', en virtud del cual hay bicicletas estacionadas en la vía pública, que pueden alquilarse mediante un sistema muy sencillo las 24 hs del día, 7 días a la semana. El sistema funciona de la siguiente manera: Existen maquinas de expendio automatico de billetes ubicadas en las calles, las cuales expiden un billete previo pago de la tarifa correspondiente al tipo de bicicleta que deseamos alquilar y al tiempo deseado. Transcurrido este plazo, simplemente se deja la bicicleta en cualquiera de los puntos establecidos a estos fines a lo largo de la ciudad (hay uno cada 300 metros, aproximadamente). Los primeros 30 minutos de uso son gratis, y el resto se debita  de  tarjeta de débito o crédito conforme el tiempo de utilización: 1 euro la primer media hora suplementaria, 2 euros la segunda media hora, 4 euros a partir de la 3era media hora en adelante. Tambien puede contratarse una tarjeta con trayectos ilimitados por un día (que cuesta apenas 1 euro) o por una semana (que cuesta 5 euros), precio al que se le suma el costo de utilización. El sistema, como puede verse, está diseñado para trayectos ocasionales, punto a punto (es por eso que se encarece con el tiempo de uso), y no pretende competir con los comerciantes que alquilan bicicletas por periodos mas prolongados.

Para mas información pueden hacer click aquí 



4) En Metro: Si bien este sistema existe y no me resulta complicado de utilizar (aunque a mucha gente sí, a raiz de los diferentes tipos (RER y Métro), prefiero los mencionados anteriormente porque con ellos pueden verse la ciudad mientras uno se desplaza. Por otra parte, el metro no tiene facilidades de accesibilidad en todas las estaciones, lo que es un problema al viajar con niños o con personas con movilidad reducidad. Les doy un ejemplo: En Julio bajamos a la estación de metro con un ascensor muy monono cerca del Arco del Triunfo para ir a la Défense (no recuerdo exactamente la estación) y estabamos de lo mas contentos porque habia rampas por todos lados... hasta que llegamos al andén en sí. Bah, llegamos es un decir, porque éste solo era accesible ¡por escalera! Así que mi marido tomó el cochecito de un lado y yo del otro y lo levantamos como pudimos (11 kgs del cochecito + 27 kilos entre los dos niños = 38 kilos). Si no hubieramos estado juntos, habría sido imposible viajar y tendríamos que haber dado media vuelta.

5) En Taxi: No son baratos y no se paran en la calle, como en Argentina. Para encontrar uno hay que ir a las estaciones, marcadas por carteles de fondo azul, o bien llamar uno por telefono.Dentro de los que yo puedo recomendar está TAXIS BLEUS. Les recomiendo tener el número de telefono a mano si viajan a Paris.


Espero que este post les haya gustado y que les sea util si viajan a Paris. En los próximos posts comenzaré a sugerirles itinerarios para recorrer Paris a pie. 

Espero que tengan una hermosa semana y ¡hasta el próximo post!


7 feb. 2011

Imágenes de Paris





En el fondo-dijo Gregorovious-Paris es una enorme metáfora.* 


Llegué a Paris, por primera vez, hace 10 años, 1 mes y 18 días, gracias a una vuelta extraña del destino, en un viaje inesperado, soñado durante años y bienvenido como esas sorpresas maravillosas que uno no pregunta mucho ni cómo ni por qué ocurren (no vaya a ser que el destino cambie de opinión). Tenía entonces 24 años y llevaba ya 15 soñando con caminar esas calles,  sentarme en sus cafés, pasear por sus mercados, admirar el arte en sus museos, con sentirme allí. Habían pasado 15 años desde el día en que había comenzado a estudiar francés en las mañanas de un verano cordobés, a causa de un inminente cambio de colegio, desde el momento en que comencé a enamorarme perdidamente de esa lengua y esa cultura**.

Llegué desde Amsterdam en el tren de alta velocidad Thalys, cuando menguaba la tarde y la luz del sol frío del invierno se hacía suave y tenue. Recuerdo haberme acodado en la ventana del tren, ansiosa por absorber cada imagen pequeñita, cada rincón, cada baldosa, cada detalle de los edificios, pero no era mucho lo que llegaba a verse dada la velocidad del tren. Me había llevado 36 horas llegar a Amsterdam desde Québec a causa de las nevadas y neblinas, había perdido 2 vuelos, al llegar a Holanda había estado sin valija por 72 horas y Thalys había tenido un atraso de 35 minutos: el viaje había empezado de patadas pero nada importaba porque, finalmente, estaba en Paris. 

Bajé del tren en la Gare du Nord (una de las estaciones de tren de la ciudad) y, siguiendo las instrucciones de una amiga que allí me esperaba, caminé hasta la estación de metro más cercana. Debo haber tardado veinte minutos en recorrer aproximadamente dos cuadras porque me detenía en cada negocio y me paraba en cada esquina a observar las calles, el ir y venir de la gente, a escuchar la cadencia del francés, disfrutando cada segundo. Finalmente tomé el metro y luego de varias conexiones bajé en la estación Rue de la Pompe, en el XVIe arrondissement (el más caro de Paris), donde vivía una amiga de mi amiga (en una chambre de bonne***, claro, no en un petit hotel). Y allí, de la mano de Delphine (tal el nombre de mi amiga) comenzó mi introducción de lujo a la cultura francesa.


Delphine hizo suya la tarea de enamorarme de Francia -y eso que yo no necesitaba mucho para eso- y empezó por la gastronomía: primera parada, una panadería, para elegir distintos tipos de baguette (baguette au sésame, au seigle, traditionelle). Segunda parada, la quesería, porque no podía aceptar que yo sostuviera que no me gustaba el queso habiendo más de 300 tipos de quesos diferentes en Francia: al menos uno tenía que gustarme, aunque necesitara hacermelos probar a todos, afirmaba (Y lo logró -Que me gustaran varios, no que probara 300 quesos, aclaro). Tercera parada: la bodega, a buscar un buen bordeaux. Cuarta parada, la chocolatería, para buscar alguna trufa para el postre. Y con la panza tan contenta ¿quien no iba a tener el corazón igual? ;)


La semana siguiente fue una sucesión de momentos felices: ver la Torre Eiffel por primera vez, justo cuando estaba llenándose de lucecitas que parecían luciernagas, en medio de la noche helada, caminar casi saltando de felicidad por entre las esculturas de los Campos de Marte, pasear a lo largo del Sena, mirando los barquitos (bateau-mouche y bateau-bus) pasar llenos de gente, recorrer todos los puentes para intentar decidir cuál era el mas lindo (sin lograrlo), tomar el chocolate caliente más caro de mi vida en el Café de Flore,sólo por estar en el mismo lugar que frecuentaban Sartre, Camus y  de Beauvoir, pasear por Champs Elysées sin poder saber qué tiendas habia de la cantidad de turistas y sentarme en la vereda a ver las lucecitas y los carteles rojos de bienvenida al 3er milenio, caminar kilómetros y kilómetros por día y que   los pies dolieran felices, subir los interminables escalones que llevan al Sagrado Corazón, sentirme Amélie y que no exista el cansancio, mirar las gárgolas de Notre Dame e imaginar a Cuasimodo,  ver la ciudad teñida de azul por la garúa finita que caía intermitente y que no importara el frío, ni estar mojada hasta los tuétanos, ni el resfrío incipiente, ni nada.


Desde esa primera vez, siempre soy así de feliz en Paris:  Ridículamente feliz. Y no sé si es a causa de mi francofilia o si es mi francofilia la que se ha potenciado a raíz de los buenos momentos, o si es un poco de ambos. Sólo sé que en Paris soy feliz y, la verdad, eso es más que suficiente.





















*Rayuela, capítulo 26
** Cómo habrá sido el tamaño de mi amor que, al poco tiempo de comenzar a estudiar, declaré ante mi mamá (profesora de inglés) que "El francés me gusta mucho más que el inglés"...oh traición de traiciones! ;)
*** Las Chambre de bonne son minusculos departamentos de un ambiente, adaptados como tales de lo que en epocas anteriores eran las habitaciones de servicio (de allí el nombre) de los palacetes y petit hotels de los edificios antiguos, y que comunmente se encuentran en las bohardillas y sólo tienen acceso por escalera. Es muy comun que los alquilen estudiantes o jóvenes ya que permiten alojarse en mejores barrios sin gastar tanto dinero.

6 feb. 2011

Declaración de Francofilia


¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¿Cómo están pasando este fin de semana? ¡Espero que muy bien!

Estaba por comenzar a escribir los posts sobre Paris y me di cuenta que, antes de comenzar, y en aras a una total honestidad, debía hacerles una advertencia:

Soy francófila. 

Amo Francia, el idioma francés, la comida francesa, la moda francesa, el estilo francés y me caen muy bien los franceses. En Francia me siento más que bien: me siento en casa. Cuando estoy en Francia no extraño nada de otros lugares, es todo disfrute, y podría imaginarme viviendo allí sin que ello me implique problemas de adaptación (es más, sin que ello me implique adaptación alguna, al fin y al cabo cuando estoy allí ¡me siento en casa!). 

¿Hay cosas que pueden no gustarme, que puedo llegar a criticar? Si, claro, como de cualquier lugar, pero eso no hace que ame Francia menos, ni que me den ganas de irme de allí. No hay lugares perfectos, hay lugares donde uno siente que le es más facil ser feliz, y Francia es uno de esos lugares para mí. Italia es otro (pero creo que la política Italiana me sacaría canas verdes si allí viviera, para ser sincera).

¿Por qué les hago esta advertencia antes de empezar a escribir acerca de Francia, de Paris en particular? Porque, quizás a causa de este amor que siento por Francia mis experiencias siempre que he viajado han sido simplemente maravillosas en todo sentido: buen servicio, gente amable y servicial (sí, incluso con Air France, aerolinea que me encanta) excelente comida (bueno, eso es facil). Y mucha gente se asombra cuando digo ésto porque han tenido malas experiencias ellos mismos. 

Pero no ha sido mi caso. Yo siempre lo he pasado muy, pero muy bien.

Por eso, en los posts que siguen, voy a contarles mis experiencias de viajes, y voy a tratar de contarles tambien algunas pautas culturales que ojalá hagan que, cuando viajen, puedan disfrutar de ese maravilloso país tanto como lo disfruto yo cada vez que voy. 

Mañana empezamos. 

¡Que pasen un hermoso domingo y hasta el próximo post!