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28 dic 2010

Sabores y nostalgia gastronómica: criollitos!


El lunes pasado llegó mi mamá de visita por dos meses. Y me trajo, además de alfajores, colaciones y conitos de dulce de leche ( que son un clásico regalo para argentinos expatriados, y que les iré mostrando en próximos posts), lo que más extraño de Córdoba, mi ciudad: criollitos.

Los criollitos son unos pancitos con grasa que vienen de dos formas: comunes y hojaldrados (doblados mas veces y untados cada vez con empaste de grasa). Son un clásico de mi ciudad, y no conozco ningún coterráneo que no los extrañe con locura. 




Mis preferidos son los comunes. Y no de cualquier lugar: mi nostalgia gastronómica exigía los hechos en la Panadería del Pilar de Avenida General Paz, entre Caseros y Duarte Quirós que son, a mi entender y luego de años de cata exhaustiva (?) los mejores de Córdoba ;)

Sobre esto, claro, hay tantas opiniones como Cordobeses.



Así que mi mamá fue a esa panadería en especial el día antes de partir y los que ven en  la foto viajaron 20 mil kilómetros hasta llegar a Nicosia. Y a la mañana siguiente a su llegada, los pusimos en el horno por 5 minutos para calentarlos, preparamos café con leche, y nos sentamos a desayunas casi casi como en Córdoba.


Y ustedes ¿qué sabores extrañan cuando viajan? ¿qué sabores sienten que definen el lugar de dónde son? ¡Cuenten, cuenten!

¡Que pasen una hermosa semana y hasta el próximo post!


24 mar 2010

5 años


Hoy amaneció en Chipre como hace cinco años amanecía en Córdoba: azul el cielo, fresca la mañana, soleado.

En un día como hoy, hace cinco años, dejé Argentina, sin tener idea de todo lo que habría de ocurrirme desde entonces. Fue como si partir hubiera puesto en marcha un remolino de acontecimientos, y hubiera presionado fast forward en mi vida, esta vida de trotamundos que empezó a gestarse a partir de ese momento. Para muestra, basta un botón:

5 meses despues de partir, estaba en un continente distinto de aquél al que me había ido.
5 meses despues de partir, conocía a mi marido
10 meses despues de partir, me casaba.
21 meses despues de partir empezaba a trabajar en el que fue, en muchos sentidos, el trabajo de mis sueños.
3 años despues de partir, estaba embarazada ¡de mellizos!.
3 años despues de partir, había cambiado una vez más de país y continente.


A veces la vida sí cambia en un instante, o eso pareciera....





24 feb 2010

El aroma de las magnolias



Mi flor preferida es la flor de la Magnolia. Amo su aroma dulce y fresco que dice "primavera", su color blanco marfil, la suavidad de sus pétalos. Amo el árbol de la magnolia todo, sus ramas fuertes y torcidas y sus hojas carnosas, bien verdes y de superficie aterciopelada. Los amo porque me remontan a momentos felices de mi infancia, porque traen a mi memoria imágenes de verano, de risas, de ocio, de aventuras.

La mayoría de los veranos de mi infancia los pasé en una casa ubicada en Valle de Anisacate, un pequeñísimo poblado de las sierras de Córdoba, en Argentina. Allí pasé, en realidad, no sólo los veranos, sino tambien muchas vacaciones de invierno, la mayoría de los fines de semana de mi primaria y alguna que otra temporada más adelante. 

Esa casa estaba rodeada de un jardín grande dividido en dos: una parte dedicado al jardín propiamente dicho, con pileta de natación incluida, y la otra, dedicada a una gran huerta de árboles frutales que incluían manzanos, ciruelos, durazneros y nogales. En la parte del jardín, a los costados de la puerta de entrada y, relativamente cerca de la casa misma, había dos árboles de magnolia altos, grandes, de al menos treinta años. 

Recuerdo esos árboles altos y erguidos, pero a la vez amigables, porque sus ramas eran lo suficientemente bajas como para que nosotros (mi hermano, mis primos y yo), con nuestra corta edad y nuestras cortas piernas, pudieramos treparnos a ellas y alojarnos un rato allí, escondidos.  Con pequeños palitos escribíamos cartas en la parte aterciopelada de sus hojas y veíamos caer cada tanto sus flores, pesadas, haciendo "¡plop!"contra el pasto, como gotas blancas y grandes, como si de pronto llovieran pétalos de magnolia. Recuerdo los filamentos amarillos llenos de rocío, esparcidos por el pasto, el rumor de las hojas al quebrarse bajo nuestros pies, la alfombra de pétalos blancos, el aroma exquisito de las flores llenando el aire, entrando por las ventanas con la brisa de la mañana y en las noches quietas. 

Qué placer más grande ver noviembre llegar y saber que la casa se llenaría pronto del perfume de las magnolias. Qué hermoso era sentarme a la tardecita bajo la acacia cercana a leer un libro, y mirar las magnolias en flor mientras el libro y yo nos llenábamos rápidamente de pequeños pétalos de flor de acacia.

Quizás por eso pensar en Cordoba es para mí pensar en las magnolias. Quizas por todo eso la flor de la magnolia me dice "hogar" además de "primavera".
 










*La imagen del comienzo pertenece al usuario de Flickr zircon3035 bajo licencia attribution