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6 dic 2010

Raices, arraigos y desarraigos: Manolito (II Parte: el regreso, más de 20 años después)



¡Hola a todos! ¡Feliz lunes y buen comienzo de semana! 


Aqui les traigo la segunda parte de la historia de Manolito: la del impacto y las emociones de su primer viaje a Argentina, más de 20 años después de haber emigrado. Sé que algunos la esperaban ansiosos, asi que los dejo, sin más, con sus palabras:






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La última etapa de nuestro viaje era desde Santiago de Chile a Ezeiza. Cuando cruzamos los Andes tomé conciencia que oficialmente estábamos en territorio argentino, estaba muy ansioso, no sabía cómo me iba a sentir al aterrizar, ya cerca de Ezeiza y a mas baja altura no me alcanzaban los ojos para ver todo lo que pasaba debajo de nuestro avión, y unos minutos mas tarde aterrizamos.

Vos Marcela son una viajera con mucha experiencia así que sabes como son las cosas cuando uno llega a destino: salís del avión, seguís un pasillo, de allí a otro pasillo, luego a levantar el equipaje, rayos X, Aduana, Inmigración y luego, si todo anduvo bien, pasas una puerta y voilà, estas oficialmente dentro del país. Bueno, esto paso para mi tan rápido que casi ni me acuerdo de haberlo hecho, creo que mi mente no podía absorber todo lo que pasaba alrededor mío, quería mirarlo todo, miraba qué hacía la gente, los modismos, cómo hablaban, es decir, me estaba comportando completamente y sin proponérmelo como UN TURISTA.

A la salida del aeropuerto teníamos ya organizado un taxi por la misma empresa a través de la cual habíamos alquilado (por Internet) un departamento en la zona de Belgrano; el taxi tenia una tarifa pre-fijada y debíamos pagar al inicio del viaje, así que fuimos a la oficina que tienen en Ezeiza y cuando saco moneda argentina – que había comprado en un banco en Australia – para pagar, la señorita me dijo que los billetes de 20 pesos argentinos que le estaba dando ya no estaban mas en circulación (!?), saque otros billetes del mismo valor y lo mismo, saque entonces uno de 50 pesos argentinos y recién entonces me lo acepto – no un buen comienzo ¿no? -.

Una vez en el taxi y en ruta al departamento comencé a disfrutar del viaje, algunas zonas estaban casi irreconocibles para mi debido a los cambios ocurridos durante mi ausencia, el trafico caótico como siempre, eso no había cambiado; el viaje desde Ezeiza hasta Belgrano es bastante largo, por supuesto en un momento dejamos la ruta que yo conozco como “la Richieri” y tomamos la Ave. General Paz, ahí me empecé a sentir mas “en familia”, ni yo lo podía creer, empecé a recordar los cruces principales (entre la Gral. Paz y las calles que la cruzan), inclusive mi esposa que había estado de visita ya varias veces, no sabia exactamente donde estaba, en cambio yo podría haber tomado el volante e ir directamente al departamento sin ningún problema.

La memoria humana es algo increíble, tan pronto como fue necesario, mi muy desvencijada y disminuida memoria fue a recorrer los archivos y trajo al frente todo aquello que yo había dejado atrás mas de 20 años antes. Aun notando las diferencias – tales como la arboleda mas crecida, algunos puentes nuevos, etc. - todo me era familiar, pasábamos algunos cruces e inmediatamente la memoria traía al presente cosas que viví en esos lugares, cosas que pasaron, cosas sin importancia pero que por alguna razón están archivadas, cosas ocurridas cuando yo tenia 10 o 11 años de edad (¡!) que aparecían sin que yo las buscara.

Finalmente pasamos el comienzo de la Panamericana, tomamos la salida hacia la derecha entrando a la Ave. Cabildo y poco rato después estacionamos en la puerta del edificio donde estaba nuestro departamento. Debo decir que el departamento era tal cual lo habían anunciado en el Internet, limpio y bien equipado – la compañía que usamos era ByT Argentina y este es el link a su website ( no que le este haciendo propaganda gratis, pero realmente mi experiencia personal fue muy satisfactoria, inclusive necesitamos quedarnos un día mas y no hubo ningún problema en organizarlo)

Una vez instalados debimos salir inmediatamente a hacer un pequeño shopping pues el dpto. por supuesto estaba vacío en cuanto a provisiones; además yo quería salir a la calle, tener contacto con la gente, eso era realmente lo que mas me interesaba. Entramos en una especie de pequeño supermercado, tomé un trolley y allá fuimos a hacer las compras, como siempre mi esposa es la que compra y deposita dentro del trolley que yo manejo un paso detrás de ella. Inmediatamente me di cuenta que los pasillos (lugares entre estanterías por donde uno camina empujando el trolley) eran bastante mas angostos que las que acostumbro a ver en Melbourne, sin embargo, con un poco de buena voluntad eso no es un serio problema.

A menos que alguien quiera hacerlo un problema. Llegamos al fin de uno de esos pasillos, doblo hacia la que sigue y justo venia una señora en el sentido exactamente opuesto al mío - eso ocurre también en Melbourne de tanto en tanto y uno generalmente se mira con una sonrisa en boca, hace un gesto de Oops, se esquiva y continua sin mas problema -, aparentemente esa no es la practica en Buenos Aires, la señora me miro, hizo un gesto como diciéndome “pero vos sos entupido o estas en entrenamiento!?!?!?”, literalmente TIRO su trolley hacia un lado, me esquivo y paso a mi lado como si yo fuera la peste personificada. Eso fue un enorme shock para mi créemelo, no sabia que había pasado, que había hecho mal, yo no había dicho ni una palabra así que no podía decir que la había ofendido, solo me sonreí esperando la reciproca y en lugar recibo un gesto de molestia imposible de prever, mi Dios que debut!!.

Le conté a mi esposa lo ocurrido y me dijo: y bueno no te hagas problemas, habrá tenido un mal día. Pensé, siiiiiii, mi esposa tiene razón, esa es la forma en que debería tomarlo, quizás tuvo un mal día.

Cuando terminamos con las compras y llegamos a una de las cajas para pagar la chica le pregunta a mi esposa “como va a pagar señora”, con tarjeta de crédito le dice mi esposa, ella vuelve un tanto molesta: “NOOO señora, le pregunto en cuantas cuotas” (¿?), mi señora me mira como si la chica hablara en japonés y me dice: “no entiendo lo que me pregunta”, como tampoco yo sabia de que hablaba mi señora le dice: “no cuotas, pago el total ahora”, pago y salimos y entonces yo muy smart le dije a mi esposa: “no te hagas problemas habrá tenido un mal día”. Por supuesto que lo que menos íbamos a imaginar era que la gente hace sus shoppings y organiza el pago en cuotas ¡?.

Salimos de allí y vimos en una esquina una de esas tan lindas confiterías tan bien equipadas y surtidas muy propias de Buenos Aires, llena de cosas ricas para comprar, ese tipo de negocios no se ven en Melbourne; entramos y compramos – bueno, a no reírse he. – sándwiches de miga dobles y triples, masas finas, facturas, algunos churros y dulce de leche. 
Los productos que compramos eran súper frescos, tenían una gran variedad y todo estaba muy bien presentado, pero la señora que nos atendió parecía tener un problema pues ni siquiera cuando nos debía hablar por algo relacionado con la compra, jamás nos miro a la cara, siempre mirando hacia fuera, no se si hacia el trafico en la calle o la gente que pasaba.

Ya era de noche, volvimos al dpto. contentos con tantas cosas ricas que habíamos comprado, pero con ese sabor amargo que deja una mala experiencia al comienzo de un contacto con la gente, nos preguntábamos “que les pasa?”, porque todos parecen estar enojados o estresados?, por supuesto que no lo íbamos a entender a solo horas de haber llegado, aun teníamos muchos días por delante para tratar de averiguarlo.

Esto puede parecer para quienes viven en Buenos Aires algo un tanto infantil o una sonsera, pero créanme pues lo digo con toda sinceridad, donde yo vivo esas cosas no ocurren, la gente que atiende a un cliente INVARIABLEMENTE lo hace con una sonrisa, el contacto visual es algo sumamente importante y se practica a cada momento, a nadie se le ocurriría hablarle a otra persona mientras mira para otro lado, si uno tiene un encuentro de trolleys o situaciones similares, generalmente se resuelve con una sonrisa y muchas veces hasta con un chiste, el GRACIAS y POR FAVOR son palabras que uno escuchará cientos de veces a lo largo de un día normal y yo inmediatamente noté y extrañé eso al llegar a Buenos Aires.

Experiencias como las mencionadas ocurrieron por docenas, una muy notable fue así: mas o menos dos veces por semana íbamos con mi esposa a un locutorio (lugares que tienen computadoras para uso del publico) para ver si teníamos emails de alguno de nuestros hijos allá en Australia y para escribirles algo nosotros y hacerles saber donde estábamos, el señor que atendía este local era muy amable, pero un día fuimos y estaba cerrado así que fuimos a otro que habíamos visto a un par de cuadras de allí. Entramos al local y del otro lado de un muy alto mostrador había un fulano muy joven leyendo algo, salude pero no contesto así que le dije que quería una computadora, con una de sus manos agarro un papelito detrás del mostrador, escribió en el la hora y SIN MIRARME me dijo: “maquina 14”. Hicimos lo que teníamos que hacer, lo que nos tomo menos de media hora y volvimos al mostrador a pagar, le di el papelito que nos había dado cuando llegamos y SIN MIRARNOS nos dijo “5 pesos” (no estoy seguro del precio) y salimos a la calle, mi esposa y yo nos miramos y le dije: “este tipo ni siquiera sabe cuantos ojos tenemos o si nos falta una oreja!!”

Es decir, si bien hemos tenido contactos con mucha gente absolutamente normal y muy amable, hemos tenido una gran cantidad de situaciones como las que describo mas arriba y eso es quizás síntoma de un problema social en desarrollo o ya establecido en parte de la población, quizás originado en problemas económicos, laborales, de inseguridad personal o de alguna otra índole.

Al día siguiente de haber llegado amaneció lloviendo, salimos a la calle con mi esposa y caminamos por el lugar en busca de algo que ahora no recuerdo ni es importante, lo que si resulto importante fue que después de haber caminado algunas cuadras pare y me comencé a reír, mi esposa no sabia que pasaba y entonces le comente: “sabes de que me acabo de dar cuenta?”, “que inconcientemente camino pisando las baldosas suavecito pues temo que me salpiquen”, es increíble pero cierto, fue una reacción física intuitiva no pensada, otra vez la memoria vino inmediatamente en mi ayuda con algo tan simple como pisar suavecito para que no salpique los pantalones, JAJAJAJAJA.

Mientras estuvimos en Buenos Aires paseamos por muchos lugares, algunos super chic y otros super realistas, es decir, visitamos por ejemplo Puerto Madero, comimos en sus restaurantes y paseamos por sus paseos, muy bonito todo, tan bonito como Recoleta, pero por supuesto nosotros sabemos que eso no es ni por las tapas el VERDADERO Buenos Aires o al menos no el Bs Aires de la mayoría.

Unos amigos nuestros australianos hicieron un tour que entre otras ciudades incluía 4 o 5 días en Buenos Aires, el alojamiento era en un hotel en la zona de Recoleta y los paseos eran en sus alrededores, en resumen, volvieron a Australia y lo primero que nos dijeron cuando nos reunimos para un almuerzo y hablar del viaje fue “que hermosa es la ciudad de Buenos Aires y que increíble el estilo europeo que tiene, que bien viste la gente y que lindos restaurantes y plazas hay en el lugar”, claro, qué iban a decir, uno opina en función a lo que ve y ellos solo vieron lo que les vendieron, pero por supuesto, sin idioma  y sin saber a donde ir ni se les hubiera ocurrido ir a recorrer las zonas donde vive la gente que no viste tan bien y que viven bien alejados de todo ese lujo y buen vivir de los adinerados.

Estábamos instalados en Belgrano y fuimos a visitar Villa Urquiza – donde mi esposa y yo vivimos muchos años en nuestra infancia e inclusive algunos años después de contraer matrimonio, lugares típicos de clase media; también fuimos invitados a comilonas en pitucos barrios cerrados – muy bonitos y en la zona de San Isidro, visitamos Pacheco, Garin, es decir, vimos lo que se le muestra a los turistas extranjeros como el Buenos Aires con ínfulas de europeos y también vimos el Buenos Aires (o lo que se solía llamar el Gran Buenos Aires), donde vive la gente humilde en viviendas casi imposible de describir como tales, esto por supuesto no se lo muestran al turista extranjero.

Algo que mi esposa y yo queríamos hacer era visitar el lugar donde vivimos de solteros – ella vivía enfrente de donde yo vivía (si, me case con la “piba de enfrente” ) .Tomamos un colectivo y cuando estuvimos mas o menos en la zona nos bajamos así recorreríamos el trecho faltante caminando; que montón de emociones todas juntas, ver la farmacia en Triunvirato donde comprábamos, el correo en la calle Cullen, el departamento en el que vivimos por algunos años después de casados, también sobre la calle Cullen cerca de Bucarelli, busque la farmacia de Don Feregutti en la esquina de Cullen y Bucarelli pero ya no esta mas, creo que ahora hay departamentos, en esa farmacia tuve mi primer trabajo cuando tenia 10 años de edad (trabajaba de cadete), la panadería/confitería Las Violetas, si habré hecho cola de pibe esperando por que saliera el pan recién hecho, caliente del horno y super crocante, la escuela primaria Juana M. Gorriti, irreconocible si la comparo con mis memorias, solo supe que estaba allí porque así lo dicen los carteles, la plaza de Urquiza, recuerdo cómo jugábamos arriba y alrededor del monumento – lamentablemente ahora esta vallado con hierro y no es zona de libre acceso – otro signo de la decadencia social, al igual que la Casa Rosada, muchos lugares públicos han sido vallados de modo de limitar o prohibir el acceso del publico y yo considero eso muy lamentable.

Algo que noté muy distinto de lo que yo recordaba, bueno una de las cosas, son los muchos edificios tipo torre de muchos pisos que en mi época no existían y también note que la arboleda es ahora mucho mas alta y tupida de lo que yo recuerdo, sin hablar de las muchas casas nuevas que se distinguen del resto por su moderna arquitectura.

Cuando llegamos a donde vivíamos de solteros fui a ver la que había sido mi casa materna, allí viví con mi madre y mis hermanos por varios años. En un principio (antes de iniciar este viaje) había pensado que seria lindo poder tocar el timbre en la casa donde viví, presentarme a la gente que actualmente vive allí, contarles que yo viví allí, decirles donde vivo ahora y pedirles si me dejaban echar un vistazo muy rápido al interior de la casa para rememorar esos tiempos de mi infancia vividos allí con mis hermanos, pero claro, cuando me comencé a dar cuenta del estado de temor con que la gente vive, la inseguridad personal manifiesta, el elevado nivel de crimen existente, allí pensé, si yo toco el timbre y les pido que me dejen pasar es muy posible que corran dentro de la casa marquen 911 y yo termine en alguna prisión. Así que me conforme con pararme en la puerta de la casa, mirar la escalera que va al piso de arriba donde nosotros vivíamos y donde yo jugaba a veces mientras los grandes dormían la siesta; me aleje de la casa con un lagrimón y un sentido de impotencia al no poder hacer algo que en muchos otros lugares del mundo hubiera sido algo totalmente normal e inclusive motivo de algún brindis.

Cruzamos hasta la casa donde vivió mi esposa de soltera, ella puso su mano sobre la pared de la casa casi donde esta la puerta de entrada, dejo su mano allí por largos segundos, luego se dio vuelta y juntos nos fuimos a tomar el colectivo, no hablamos por un largo rato, seguramente hubiéramos llorado como dos chicos si hubiéramos intentado hablar. Este es uno de los lugares a los que me gustaría volver y pasar mas tiempo caminando por el lugar y recordando, solo recordando, pues allí está un buen manojo de mis raíces y eso es algo que uno no puede llevarse cuando emigra.

Caminamos un poco por el lugar y los recuerdos venían a montones, allí vivía “la Norma y el Carlitos Onna” te acordas?, al lado vivía La Toto y mas allá el Pucho Ibarlucea, al frente vivía el Pocho, a la vuelta de la esquina vivía el Ruli y su hermana Ana María y mas hacia la esquina siguiente vivían los turcos Amado y Camilo y así seguían viniendo los recuerdos, las fogatas de San Pedro y San Pablo que generalmente se encendían en la esquina de mi casa y así la casa se llenaba de humo por una semana y mas y mas mientras uno mira alrededor o camina unas pocas cuadras.

Otra cosa que nos llamó poderosamente la atención fue el vocabulario de los chicos, jóvenes y no tan jóvenes, tremendamente grosero y usando palabras groseras como parte normal de la conversación, pero bueno, basta mirar un poco la TV y allí uno encuentra un muestrario completo de la grosería y el mal gusto, que se puede esperar entonces de la gente que no tiene otra cosa para ver; el “boludo” y “pelotudo” no son mas insultos o agravios como en mi época, ahora son algo así como adjetivos calificativos y se los usa como “muletilla” cada dos palabras, espero que no terminen incluyéndolos en el diccionario español o castellano por ser modismos de uso corriente.

Una cosa que no cambió: viajar en el 60 sigue siendo una muestra de coraje, nosotros hicimos un viaje que tomo como dos horas para llegar a destino, estaba tan lleno que si uno levantaba un pie del piso para correrse nunca mas lo podría poner de nuevo en el piso, así uno pronto aprende que, para correrse, no se levanta el pie, se lo arrastra de modo de no perder derecho al lugar, lo mismo en cuanto a levantar un brazo, cuidado, quizás no lo pueda volver a bajar por un largo rato.Íbamos a visitar a un primo de mi esposa que vive en Pacheco y mi esposa había comprado una torta enorme y que tenia un envoltorio muy coqueto, se imaginan ella con esta torta en el 60?, como habrá sido el gesto de desesperación de mi esposa por que la torta llegara a destino pareciendo ser una torta, que una mujer que estaba sentada le dijo: “señora, páseme la torta que yo se la tengo”, esta señora si que nos salvo el postre.

Otra cosa tremendamente curiosa para mi: en Australia por lo general la gente no se besa entre si – a menos que sean novias/os, esposas/os o amantes con ulteriores intenciones. Los únicos que se besan con los padres, hermanos, primos etc. son los hijos de inmigrantes. generalmente los italianos y los griegos y por supuesto también los spanish pero allí se termina la cosa del beso utilizado como saludo, el resto de la gente o se da la mano o simplemente se dicen “Hi”.

Estábamos en la casa de un primo de mi señora que tiene 3 0 4 hijos/as y cada uno de ellos nos beso, a pesar de que nunca nos habíamos visto personalmente, pero bueno, digamos que esta en la sangre, pero resulta que de a poco comenzaron a llegar amigos/as de los hijos del primo de mi esposa – nada que ver con la cuestión de la sangre – sin embargo ellos vinieron y nos estamparon un beso a cada uno de los presentes incluyendo a nosotros quienes ellos no tenían la menor idea de quienes éramos, hey no crean que me molesto, no en lo absoluto, solo me tomo por sorpresa, pero era muy lindo ver a chicos y chicas tan “familieros”.

Lo que si me dejo boquiabierto fue algo que vi mientras caminaba por la Ave. Cabildo, resulta que venia caminando rumbo al departamento que alquilábamos y me estaba acercando a uno de esos kioscos que hay sobre la vereda que venden diarios, revistas y un poco de todo;  allí estaba la persona que atiende el kiosco y un agente de policía con su uniforme, con gorra y todo, de pronto aparece otro policía también uniformado y con la gorra puesta, se acerca al otro policía y ….. lo besa (¡?), me tomo unos segundos para que mi mente me dijera, hey para, quizás son primos o muy buenos amigos o algo parecido, pero eso no hizo mas que confirmar lo que les digo, que la institución del beso en Buenos Aires esta fuertemente arraigada y que es usada con total libertad.

Hablando del beso, acá algo cómico; hay una tía de mi esposa que tiene un puesto de diarios, revistas y otras cosas en una estación de subterráneos, esta señora es bastante mayor que yo así que debe andar por los 70 y pico pero ella disfruta atendiendo su puestito con un joven que la ayuda; un día mi esposa me dice que quería darle una sorpresa y visitarla en el puesto, así que una mañana tomamos el subterráneo y allá nos fuimos, esta tía de mi esposa me conoce muy bien pero debe hacer mas de 30 o 35 años que no me ve, llegamos a la estación, caminamos buscando el puesto y cuando lo vimos inmediatamente la reconocí (aunque muy avejentada), le dije a mi esposa que se quedara atrás para que ella no la viera y me acerque al puesto, ella se me acerco y yo le dije: “señora, se enojaría si le doy un beso?”, ella me miro como midiendo donde me daría el sopapo y yo me empecé a preocupar, menos mal que allí se acerco mi esposa y me saco de mi miserable situación, fue entonces que ella me reconoció también y comenzó a reírse sin parar, quedo muy feliz de que la visitáramos y nosotros de verla viejecita pero feliz.

Volviendo al tema del idioma, cuando estábamos aun en el avión que nos llevaba de Chile a Buenos Aires convinimos con mi esposa en que nos cuidaríamos de hablar solo en español – en Australia mezclamos mucho ambos idiomas – y así nadie sabría que veníamos del exterior y nos mezclaríamos con los locales sin ningún problema ya que, por supuesto, nosotros dominamos el español.

El caso es que todo el mundo se daba cuenta de que “veníamos de otro lado”, a mi esposa llegaron a decirle que “señora, su español es muy bueno, pero ¿de donde viene Ud.?”, otro signo de cuanto hemos cambiado también nosotros.

Otra extraña experiencia. Al dejar Buenos Aires debíamos volar a la Patagonia donde vive mi hermano, cuñada y sobrinos/as; una prima de mi esposa nos dijo que cuando compráramos los pasajes aéreos usáramos documentos de identidad argentinos y que por ninguna razón mostráramos nuestro pasaporte australiano porque sino nos cobrarían el doble por los pasajes – cosa que nos costo mucho creer - , pero como suelen decir, “por si las moscas” seguimos su consejo y cuando fuimos a la agencia exhibimos nuestros viejos documentos de identidad argentinos – la foto de mi documento debe ser de cuando yo tenia mas o menos 14 años.

Pedimos precio por los pasajes, nos lo dijo y les dijimos que los compraríamos, cuando la pobre chica quiso ordenar los pasajes vía Internet a otra oficina algo salio mal y no lograba que le confirmaran los pasajes, así paso mas de media hora sin ningún progreso y la pobre chica poniéndose cada vez mas nerviosa por someternos a tan larga espera.
Como notamos su estado nervioso le preguntamos si había algún problema y nos dijo que no, que los pasajes estaban bien, pero que tenia problemas con el Internet o la Fax o algo similar y que no podía emitir los pasajes hasta resolver antes ese problema.
Entonces le dijimos que no se hiciera problemas, que nosotros debíamos hacer otras compras en la zona, así que la dejaríamos trabajar tranquila y volveríamos más tarde, la chica respiro aliviada por el arreglo.

Cuando volvimos el problema estaba ya arreglado y la chica estaba emitiendo los pasajes, nos sentamos y comenzamos a charlar con ella ya mas relaxed, mi esposa no se pudo contener y le dijo: “mira, nosotros realmente somos argentinos pero vivimos en Australia, si yo te hubiera presentado mi pasaporte australiano cual hubiera sido el precio de estos pasajes?” a lo que ella dijo: “hubiera sido exactamente el doble”, cuando dijo eso fui yo el que no se pudo contener y le pregunte: “como pueden uds hacer eso?, eso parece un tanto ilegal no?” y ella dijo: “no somos nosotros quienes hacemos eso, es Aerolíneas Argentinas quien fija el precio dependiendo del documento de identidad presentado”.Y ya en confianza continuó diciendo "la verdad es que yo ya me sospechaba que uds no eran de acá, pues si hubieran sido de acá me hubieran re-puteado por la espera y me hubieran hecho la vida imposible, en cambio uds muy calmadamente se fueron y volvieron tan sonrientes como se fueron – además, uds tienen un acento”. Yo estuve tentado de decirle que nosotros tenemos un acento, no importa en que idioma hablemos jajajajaja.

Cuando recién habíamos llegado a Buenos Aires, en realidad la primera noche (después del Shopping) recibimos la primera invitación a una cena en San Isidro y allá nos fuimos, estas eran primas hermanas de mi esposa que eran nenas de no mas de 13 o 15 años cuando nos fuimos y hoy ambas tenían sus propios hijos. En el medio de la cena me largaron la pregunta que hubiera preferido que no hicieran: “y, como encontras Buenos Aires después de tanto tiempo?”, por supuesto que mi respuesta fue: “no te puedo contestar eso, recién llegamos hoy y aun no vimos nada”.

Sin embargo cuando dejábamos Buenos Aires para volar a Trelew fui yo quien me hice la misma pregunta.

En primer lugar debí aceptar que la mayor parte del tiempo que pasamos en Buenos Aires me sentí y me comporte como UN TURISTA, un enorme caudal de memorias me vinieron al presente y yo vi eso como aquello que deje atrás cuando partí, pero en ningún momento sentí que yo era aun parte de lo que ahora revivía, eso era como una película, pero yo sabia que al terminar yo saldría del cine y volvería a lo que era REAL, en otros términos, yo estaba muy conciente en todo momento de que en mi bolsillo tenia mi pasaporte australiano y mi pasaje de regreso a casa – en Melbourne, Australia -, donde están desde hace un cuarto de siglo, mi hogar, mis hijos, nueras, yerno, nietas y mi vida actual y eso es lo que representa la nueva familia que nosotros establecimos en ese bendito país y que desde entonces ha crecido y continuara creciendo si Dios quiere como una nueva célula que, aunque aun tenga alguna relación con mis viejas raíces en Sudamérica, habrán seguramente de continuar su camino separado pues las diferencias son hoy tan grandes que hacen imposible el retorno a lo que fue, el país que dejamos ha cambiado mucho y también nosotros.

Despues de dejar Buenos Aires pasamos un tiempo en Puerto Madryn, tambien unos dias en San Martin de los Andes, de alli cruzamos a Chile, pasamos unos dias en Viña del Mar y alli abordamos el avion que nos trajo de regreso a nuestra parte del mundo, que lindo fue el salir del avion en la escala que hizo en Auckland – New Zealand, llegar a N. Zealand es casi como estar “a la vuelta de casa”, los Kiwis son para los Aussies como los Uruguayos son para los Porteños, casi como hermanos.

Conclusion.

1.        Después de haber vivido un cuarto de siglo en Australia me resultaría imposible pretender re-adaptarme al actual estilo de vida que vi en Argentina, ya ni siquiera hablo igual que ellos, muchas de sus actuales costumbres me resultaron “foráneas”, y se vive allí con un nivel de stress que a mi me llevaría a la tumba en muy poco tiempo – mi cardiólogo me dijo que debo evitar toda forma de stress -.
2.        Lo mas rescatable de este viaje para mi ha sido la visita a mi viejo barrio y el recorrer zonas donde me he movido en el pasado y haber rescatado sin ningún esfuerzo tantas memorias y vivencias que hacen a mis raíces; lo malo es haber tenido que dejarlas nuevamente donde están, eso es algo que jamás podré llevar conmigo.
3.        En todo momento he estado conciente de que si bien he disfrutado mi visita al país, ha sido porque sabia que, como dije antes, tenia mi pasaje de regreso, no debía trabajar para ganar el dinero que me permitiría vivir allí, ni soportar a ese grupo de delincuentes/oportunistas y corruptos que se hacen llamar muy pomposamente “políticos” – fueron precisamente los políticos quienes mas hicieron para que yo dejara el país en su momento pues me resultaba imposible tolerar que me mintieran tan descaradamente en mi cara y no tener el poder de hacer nada para darles lo que se merecían.
4.        No podría imaginarme tener que vivir cada día del año con la angustia de que cada vez que mis hijos deben dejar la casa para ir a trabajar o estudiar, no saber si los volvería a ver vivos al fin del día o serian cobardemente asesinados para robarles o por cualquier otra ridícula razón.
5.        Aun así, Buenos Aires sigue siendo una hermosa ciudad para mi, el solo caminar por sus calles es un placer. Mi esposa y yo teníamos la intención – ahora que estamos retirados -  de viajar a Argentina mas o menos cada dos años y pasarnos una parte del año allá y el resto del tiempo en Australia ; lamentablemente hemos dejado ese plan de lado debido a la falta de seguridad personal imperante.
6.        De lo que fue nuestra familia cuando emigramos muchos han fallecido y muchos nuevos miembros de la familia han nacido, los cuales no tienen ni idea de quienes somos, eso ha hecho que hoy prácticamente hoy no tengamos casi contacto con la familia, salvo cuando nosotros viajamos para allá y entonces todos quieren invitarnos a un asado, para luego olvidarse de nosotros inmediatamente después de nuestra partida.
7.        ¿Si volvería a visitar Argentina?, la respuesta es POR SUPUESTO QUE LO HARIA, siempre y cuando cambie la actual situación de inseguridad, de otro modo y muy a pesar mío, encontraría mejor manera o lugar de gastar el dinero.


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¡Muchisimas gracias Manolito por haber escrito tan lindo relato!


Espero que a ustedes tambien les haya gustado y los haya movido a reflexión como a mí al leerlo. 


¡Que tengan una linda semana y hasta el próximo post!

5 dic 2010

Raices, arraigos y desarraigos: Manolito (I Parte, la partida y sus circunstancias)




¡Hola a todos! ¿Cómo estan pasando el fin de semana? Espero que muy bien.


Se siguen sumando historias en primera persona a la serie de arraigos y desarraigos. Esta vez se trata nada más ni nada menos de Manolito, del blog Argentina-Australia: pasado y presente, quien me hizo el honor de relatar, para este blog, su experiencia al visitar la Argentina más de 20 años después de haber partido.


La historia está dividida en dos partes, porque es larga.En este primer post, a modo de introducción, leerán el relato de las circunstancias de su partida, los motivos que los llevaron a emigrar. En el post siguiente, que se publicará mañana, leerán cómo encontró Manolito el país al volver de visita veinte años más tarde. 


Espero que disfruten al leerla tanto como lo hice yo y que tengan un muy feliz domingo




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A mediados de la década del ’70 - yo tenia aproximadamente 33 años - estaba ya convencido de que la situación político/social/militar/económica de Argentina tenía un futuro muy pobre y había comenzado a considerar la emigración.

En realidad yo ya había hecho mi primer intento para emigrar cuando tenía más o menos 21 o 22 años de edad, pero fue solo una consulta que no me llevo a nada y ahí quedo todo.

Así que entonces discutimos el tema con mi esposa y ella coincidió con que intentáramos la emigración.

Me tomo más o menos dos años “prepararme” para iniciar el trámite – esto de “prepararme” quizás requiera mayor explicación, pero mejor lo dejamos para otro post si se da el caso – lo cierto es que necesitaba obtener una serie de documentos y certificados previo a iniciar el tramite, de manera de asegurarme que este seria exitoso al primer intento, pues difícilmente uno pueda llegar a tener una segunda oportunidad.

Dos años mas tarde había logrado completar en forma satisfactoria las etapas mas difíciles de nuestro tramite de emigración a Australia, solo nos faltaba la revisación médica - sabíamos de antemano que eso no seria un problema – y en la embajada australiana en Argentina ya me habían preguntado cuando podríamos viajar si la parte medica estaba bien. Te imaginaras que yo estaba – como decimos acá en Australia – over the moon.

Peeero (si, cuando todo parece estar demasiado bien siempre aparece un peeero) para la misma época en que el tramite de emigración estaba casi completo y la embajada ya nos había dado un guiño, mi hija de solo 1 1/2 año de edad estaba sumamente enferma y no podíamos conseguir un medico que diera con el diagnostico y tratamiento correcto. Cuando finalmente dimos con el medico que prácticamente le salvo la vida, al mismo tiempo recibimos una carta de la embajada australiana invitándonos a completar el tramite de emigración – el que como ya sabíamos estaba casi listo y aprobado -.

Fue entonces que “mi esposa entró en un estado de pánico": ¿ justo ahora que encontramos al medico que le salvó la vida a nuestra hija  nos vamos a ir al otro lado del mundo?, ¿y que pasa si allá otra vez no encontramos el medico apropiado? ¿y que pasa si entonces la nena empeora nuevamente? y que pasa si …, creo que no hace falta que siga ¿ verdad?

Yo siempre fui de la opinión de que un emprendimiento tan serio como la emigración de una familia (matrimonio y tres hijos) debe tener un común acuerdo de por lo menos el matrimonio – y dependiendo de la edad de los hijos, quizás ellos también tendrán algo que decir al respecto -.

Viendo cómo evolucionaba esto, inmediatamente me di cuenta de que mi “proyecto Australia” había sido ya condenado a muerte. Envíe una carta a la embajada australiana explicando lo que sucedía y pidiendo dejar el tramite en espera de que esta situación se solucionara; interiormente yo sabia que esto ponía un fin definitivo a mis deseos de iniciar una nueva vida en Australia y hacía muy poco para disponerme a continuar enfrentando la imperante situación del país del cual yo quería irme.

Los años que siguieron están entre los peores de la historia Argentina en cuanto a la violencia desplegada por los llamados extremistas de izquierda, los grupos de extrema derecha, los del medio y los del costado, para culminar con la guerra por las islas Malvinas, todo lo cual no hizo mas que confirmar lo que hacia tiempo yo sabia: que no había mucho de bueno en el futuro próximo del país.

Ocho años mas tarde se produjo lo que yo llamo “el milagro”: Se nos presento otra oportunidad de aplicar por la radicación en Australia y en solo 6 o 7 meses estábamos aterrizando en Melbourne .

Solo días después de haber llegado a Australia cumplí 41 años de edad, es decir que entre mi primer visita a la embajada de Australia en Buenos Aires y mi llegada a Australia habían transcurrido casi exactamente 20 años – mi mamá tenia razón cuando decía que yo fui siempre un “cabeza dura”-.

Vos te preguntaras Marcela … ¿y que tiene que ver todo esto con el tema en cuestión de tu regreso?

Hice esa introducción para que pudieras entender con mas facilidad cuales eran mis sentimientos hacia Argentina en el momento que emigramos. 

Recuerdo que solo unos días antes de partir debimos ir con mi esposa al centro de Buenos Aires para completar unos tramites de poderes, etc., cuando terminamos con este papeleo y salimos a la calle nos encontramos que justo frente al edificio del cual salíamos se estaba organizando una enorme manifestación, no se quienes eran los manifestantes pero si se que portaban enormes banderas rojas por todos lados. Nosotros debíamos cruzar la calle para poder ir donde teníamos estacionado el coche, cuando hacemos el intento de cruzar un fulano grandote puso su brazo delante nuestro y nos dijo que no podíamos cruzar hasta que haya pasado la manifestación!! 

Tomé a mi esposa del brazo y le dije: " … no importa lo que digan, nosotros vamos a cruzar…", esquivamos al grandote, cruzamos la calle y, cuando paramos del otro lado de la calle le dije a mi esposa: … "cuando te agarre nostalgia allá en Australia acordare de esto y de ese grandote que se adjudica a si mismo el poder de decirle a la gente lo que no puede hacer solo por tener la fuerza de la multitud…"

Con o sin razón, mi estado de ánimo hacia el país que dejaba atrás no era de lo mejor y así pasaron los años y nunca sentí la necesidad de volver de visita a Argentina. Nuestra familia se había adaptado muy bien a la vida en Australia y el único motivo que podía llevarme de vuelta a Buenos Aires era la familia que deje atrás. Lamentablemente en los años que llevábamos en Australia habían ya fallecido uno de mis hermanos y también mi madre, quedándome solo un hermano vivo en Argentina.

Mi esposa visitó Argentina varias veces. Recuerdo que la primera vez que iba a viajar me pidió que fuera con ella, desde ese momento comencé a tener pesadillas, a soñar que tenÍa problemas con la policía, que me arrestaban y que no me dejaban volver a Australia, etc., etc., el caso es que después de varias semanas de estos problemas para dormir, una mañana me desperté y le dije a mi esposa que había decidido que yo no iría a Argentina, y a partir de ese momento desaparecieron las pesadillas.

Esto se repitió en cada ocasión que mi esposa viajo para allá.

En el 2006 mi esposa iba a volver a visitar Argentina y nuevamente me pidió que la acompañara. Ante mi negativa me recordó que de mi familia directa solo me quedaba un hermano (con su esposa, hijas e hijos) y me dijo … "¿que vas a esperar, otra vez un llamado telefónico diciéndote que ya no esta mas? "

Eso me convenció de que esta vez debíamos viajar juntos. Habían pasado ya 22 anos desde el día de nuestra emigración.


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¡No se pierdan mañana la segunda parte de esta historia!





15 nov 2010

Raices, arraigos y desarraigos en otros blogs




¡Hola! ¿Cómo están? ¿Cómo pasaron el fin de semana? Espero que hayan sido unos días hermosos y que esta semana que comienza sea muy buena también.

La serie de posts sobre las raíces ha tenido una muy buena recepción y algunos lectores han manifestado sus ganas de leer más experiencias, más historias personales, más reflexiones al respecto. Por eso se me ocurrió que, antes de contarles mi historia, sería buena idea dejarles los links de algunos blogs que han tratado el tema de manera interesante, sensible, reflexiva.


Estos son los blogs siguientes:



Manolito, su autor, emigró a Australia hace más de veinte años y lleva varios escribiendo un blog muy interesante. En el mismo encontrarán varias reflexiones acerca de la emigración, en particular les recomiendo las series : Por qué emigra el emigrante y las reflexiones acerca de lo ganado y lo perdido con la emigración.




Su autora es una mujer de negocios norteamericana que vivió durante más de 5 años en Europa (Londres y Estocolmo) y, luego de mucho viajar, acaba de volver a su Boston natal. Les recomiendo en particular este post, reflexionando sobre el hogar y sobre el volver a un lugar alguna vez llamamos hogar y ahora ya no se siente tanto así. 



Uno de mis blogs preferidos, y no es novedad porque lo he dicho muchas veces. Sabrán perdonar que sea repetitiva ;)

La noción de hogar se encuentra siempre presente en los posts de Belette, y sus reflexiones están llenas de profundidad y sensibilidad. Les recomiendo especialmente este post (porque el hogar puede revelarse en cosas pequeñas y aparentemente intrascendentes, comoque alguien conserve una foto de nuestros gatos, aún años despues de nuestra partida) y esta serie, intitulada: Home is where the guest blogger is (el hogar es donde está el blogger invitado).


Espero que los disfruten tanto como yo.

¡Que tengan una semana maravillosa y hasta el próximo post!



* La imagen del comienzo corresponde al Parque Sarmiento, en la ciudad de Córdoba, Argentina

30 ene 2010

Florencia en recuerdos de otros

Vanesa, una amiga a quien quiero mucho, me contó hace poco que el primero de mis posts sobre Florencia le había recordado a su abuelo, un Florentino que había debido emigrar a la Argentina. 

Para muchos de nosotros es cierto aquel dicho que dice que los Argentinos venimos de los barcos, y nuestros recuerdos de infancia están llenos de historias de tierras lejanas, paisajes desconocidos, sonidos ajenos y lenguas extrañas. Y así, uno aprende a amar lugares que nunca visitó, porque ama a la persona que los amó alguna vez.

Por eso le pedí a Vane que escribiera un post contándonos acerca de su abuelo. Aquí los dejo con su relato, el primero de esta nueva sección del blog: aquella de los recuerdos de otros. Y gracias Vane por compartir tus recuerdos.


" Gracias Marce por invitarme a dejar fluir mis recuerdos...

Mi abuelo José, un gran referente para mí, con toda su dulzura y sabiduría a pesar de no haber ido nunca a la escuela, tenía ese saber que da haber vivido a pleno cada instante, tanto los buenos como los malos. Era una costumbre que los domingos, despues del almuerzo familiar, mis hermanos y yo nos sentáramos junto a él en el gran sillón de su casa y escucháramos sus historias, las que rememoraba de su amada Florencia, en una época dura para la Italia, la del Ducce.

En esa época Florencia era la cuna del arte, y era visitada por muchos extranjeros. Mi abuelo era aspirante a pintor, así que después de la jornada de trabajo recorría sus calles haciendo bocetos de sus casas, sus gentes, sus paisajes. El trabajaba como empleado de una panadería, de 4 a 40 hs para ganar miserias. En esa época tenia apenas 13 años, y esa mezcla de niño y adulto, la responsabilidad de mantener a su mamá y a sus 7 hermanas.


Recuerdo el haber visto sus dibujos, el sólo mirarlos te transportaban a la bella Florencia, sus calles, su gente, podía ver a mi abuelo a la ribera del río Arno, sentado pintando esos bocetos del Ponte Vecchio, les juro que hasta podia captar sus aromas, sus sonidos...

A sus 15 años tuvo que dejar su ciudad, acorralado por el Ejercito de Mussolini. En el barco camino a la Argentina conoció una niñita francesa cuyos padres judíos habían sido masacrados por Hitler en Alemania, se miraron, y sin poder siquiera entenderse en ese momento por los distintos idiomas, permanecieron juntos toda la vida...

En cada uno de sus relatos sus ojos se llenaban de lágrimas, mezcla de emoción y tristeza, y yo crecí con el sueño de conocer algún día su bella y adorada Firenze."

*La foto del comienzo es una imagen de Florencia en los años '30, más específicamente de Via Cavour, y fue extraida de esta pagina web.