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5 oct 2011

Raices, arraigos y desarraigos y la aventura de volver

Hola amigos!
Aquí les dejo una serie muy interesante de la Deutsche Welle  en la que personas que emigraron a Alemania, relatan las emociones y sensaciones del regreso al pais natal.Solo tienen que hacer click en el link que les dejo más abajo.
¡Que tengan una hermosa semana!

8 dic 2010

Raices, arraigos y desarraigos: cuando el destierro es involuntario



En la década del '90 había una publicidad que veía siempre en CNN y que, por más que he buscado y buscado en internet, no he podido encontrar. En la misma había una ciudad de playmobils, representando la vida cotidiana: casitas, autos, gente por las calles,perritos, autos. En un momento la cámara se centraba en uno de ellos y una voz en off decía algo así como : "Imagina si tuvieras una familia, un auto, una casa, amigos, vecinos" Entonces se oía ruido de sirenas y bombas,  los playmobils que rodeaban a aquel en el cual la cámara estaba centrada desaparecian, y la voz en off decia algo asi como : "Y de pronto no tuvieras nada. Así se siente un refugiado"

Nunca olvidé ese spot publicitario. 

Años más tarde, en 2005, cuando estaba en Fuerteventura, tuve la oportunidad de colaborar como voluntaria en una organizacion que trabajaba con refugiados (un tema muy actual en las Canarias a causa de las famosas "pateras"*). A ese organización llegó un día un hombre de Costa de Marfil, que había huido gracias a su empleador (francés) del conflicto que se había desatado en Noviembre de 2004. El día en que el conflicto había explotado, él trabajaba en el puerto y vivía con su mujer y sus hijos (de una etnia diferente), en una casa en un barrio residencial de Abidjan. En la casa de al lado vivian sus padres. Ese día, mientras él trabajaba, sus vecinos lo habían llamado por telefono para que fuera rápido porque estaban  atacando las casas de gente que se percibia como amiga de franceses...y él no había llegado a tiempo. Sus padres habían sido asesinados y de su mujer y sus hijos no había noticias. Algunos decían que su suegra (originaria del norte del pais) habÍa ido a buscarlos para llevarlos con ella y que aún estaban vivos. Nadie podía asegurarlo, ni había tiempo para averiguar si era verdad. Sólo quedaba escapar. 

La historia de su huida es la historia de una odisea con todas las letras. Su empleador francés, quien lo quería mucho, pagó a un hombre que le prometió que lo llevaría a Europa. El trayecto se inició en vehículos pero pronto tuvieron que dejarlos y seguir a pie, cruzando así incluso el desierto de Mauritania, hasta llegar a la costa. Allí, luego de 40 días casi sin comer ni beber, lo llevaron junto a otro grupo de africanos a un barco y, una vez en alta mar, tiraron unas balsas precarias al agua. Y luego los tiraron a ellos al grito de "Europa está allá", señalando las Canarias. Sin remos, quienes sobrevivieron la caida al agua (y no se ahogaron por no saber nadar) quedaron a la merced de las mareas para llegar a destino. Sin agua potable, no todos los que lograron subir a la balsa sobrevivieron el trayecto hasta que la Guardia Civil los encontró.

No voy a hablar de políticas de asilo ni inmigratorias, ni es mi deseo abrir debate acerca de este tema. Pero, ya que hablamos de desarraigo, creo importante tene presente que, así como algunos de nosotros elegimos buscar un hogar en otras tierras (ya sea por amor, por trabajo, por curiosidad, por estudio, o por el motivo que fuere) así tambien hay gente a quien el desarraigo le es impuesto, gente que deja su hogar para salvar su vida, gente que es expulsada de su tierra-literalmente. Gente que lo ha perdido todo y para quien, volver a su pais de origen, equivale a una condena a muerte.

Si aun cuando la partida es voluntaria, la nostalgia en muchos casos está presente ¿alcanzamos acaso a imaginar siquiera cómo se siente aquél que ha debido huir por su vida, con lo puesto, y que llega a un pais cuyo idioma muchas veces no habla, sin conocer a nadie, en un estado de total desolación? Hay en el mundo más de 43 millones de personas desplazadas. Yo me tomo hoy el atrevimiento de pedirles que, hoy, por un  segundo, pensemos en ellas.

Aqui pueden ver historias de refugiados que se encuentran en Chipre, aqui pueden jugar a un juego para ver cómo siente un refugiado y aqui pueden obtener  más información acerca del tema.


Los dejo con una publicidad del ACNUR (que es muy impresionante, quedan advertidos).


¡Que tengan un hermoso día y hasta el próximo post!






*Balsas precarias en las que africanos llegan a Europa, en busca de un destino mejor.

6 dic 2010

Raices, arraigos y desarraigos: Manolito (II Parte: el regreso, más de 20 años después)



¡Hola a todos! ¡Feliz lunes y buen comienzo de semana! 


Aqui les traigo la segunda parte de la historia de Manolito: la del impacto y las emociones de su primer viaje a Argentina, más de 20 años después de haber emigrado. Sé que algunos la esperaban ansiosos, asi que los dejo, sin más, con sus palabras:






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La última etapa de nuestro viaje era desde Santiago de Chile a Ezeiza. Cuando cruzamos los Andes tomé conciencia que oficialmente estábamos en territorio argentino, estaba muy ansioso, no sabía cómo me iba a sentir al aterrizar, ya cerca de Ezeiza y a mas baja altura no me alcanzaban los ojos para ver todo lo que pasaba debajo de nuestro avión, y unos minutos mas tarde aterrizamos.

Vos Marcela son una viajera con mucha experiencia así que sabes como son las cosas cuando uno llega a destino: salís del avión, seguís un pasillo, de allí a otro pasillo, luego a levantar el equipaje, rayos X, Aduana, Inmigración y luego, si todo anduvo bien, pasas una puerta y voilà, estas oficialmente dentro del país. Bueno, esto paso para mi tan rápido que casi ni me acuerdo de haberlo hecho, creo que mi mente no podía absorber todo lo que pasaba alrededor mío, quería mirarlo todo, miraba qué hacía la gente, los modismos, cómo hablaban, es decir, me estaba comportando completamente y sin proponérmelo como UN TURISTA.

A la salida del aeropuerto teníamos ya organizado un taxi por la misma empresa a través de la cual habíamos alquilado (por Internet) un departamento en la zona de Belgrano; el taxi tenia una tarifa pre-fijada y debíamos pagar al inicio del viaje, así que fuimos a la oficina que tienen en Ezeiza y cuando saco moneda argentina – que había comprado en un banco en Australia – para pagar, la señorita me dijo que los billetes de 20 pesos argentinos que le estaba dando ya no estaban mas en circulación (!?), saque otros billetes del mismo valor y lo mismo, saque entonces uno de 50 pesos argentinos y recién entonces me lo acepto – no un buen comienzo ¿no? -.

Una vez en el taxi y en ruta al departamento comencé a disfrutar del viaje, algunas zonas estaban casi irreconocibles para mi debido a los cambios ocurridos durante mi ausencia, el trafico caótico como siempre, eso no había cambiado; el viaje desde Ezeiza hasta Belgrano es bastante largo, por supuesto en un momento dejamos la ruta que yo conozco como “la Richieri” y tomamos la Ave. General Paz, ahí me empecé a sentir mas “en familia”, ni yo lo podía creer, empecé a recordar los cruces principales (entre la Gral. Paz y las calles que la cruzan), inclusive mi esposa que había estado de visita ya varias veces, no sabia exactamente donde estaba, en cambio yo podría haber tomado el volante e ir directamente al departamento sin ningún problema.

La memoria humana es algo increíble, tan pronto como fue necesario, mi muy desvencijada y disminuida memoria fue a recorrer los archivos y trajo al frente todo aquello que yo había dejado atrás mas de 20 años antes. Aun notando las diferencias – tales como la arboleda mas crecida, algunos puentes nuevos, etc. - todo me era familiar, pasábamos algunos cruces e inmediatamente la memoria traía al presente cosas que viví en esos lugares, cosas que pasaron, cosas sin importancia pero que por alguna razón están archivadas, cosas ocurridas cuando yo tenia 10 o 11 años de edad (¡!) que aparecían sin que yo las buscara.

Finalmente pasamos el comienzo de la Panamericana, tomamos la salida hacia la derecha entrando a la Ave. Cabildo y poco rato después estacionamos en la puerta del edificio donde estaba nuestro departamento. Debo decir que el departamento era tal cual lo habían anunciado en el Internet, limpio y bien equipado – la compañía que usamos era ByT Argentina y este es el link a su website ( no que le este haciendo propaganda gratis, pero realmente mi experiencia personal fue muy satisfactoria, inclusive necesitamos quedarnos un día mas y no hubo ningún problema en organizarlo)

Una vez instalados debimos salir inmediatamente a hacer un pequeño shopping pues el dpto. por supuesto estaba vacío en cuanto a provisiones; además yo quería salir a la calle, tener contacto con la gente, eso era realmente lo que mas me interesaba. Entramos en una especie de pequeño supermercado, tomé un trolley y allá fuimos a hacer las compras, como siempre mi esposa es la que compra y deposita dentro del trolley que yo manejo un paso detrás de ella. Inmediatamente me di cuenta que los pasillos (lugares entre estanterías por donde uno camina empujando el trolley) eran bastante mas angostos que las que acostumbro a ver en Melbourne, sin embargo, con un poco de buena voluntad eso no es un serio problema.

A menos que alguien quiera hacerlo un problema. Llegamos al fin de uno de esos pasillos, doblo hacia la que sigue y justo venia una señora en el sentido exactamente opuesto al mío - eso ocurre también en Melbourne de tanto en tanto y uno generalmente se mira con una sonrisa en boca, hace un gesto de Oops, se esquiva y continua sin mas problema -, aparentemente esa no es la practica en Buenos Aires, la señora me miro, hizo un gesto como diciéndome “pero vos sos entupido o estas en entrenamiento!?!?!?”, literalmente TIRO su trolley hacia un lado, me esquivo y paso a mi lado como si yo fuera la peste personificada. Eso fue un enorme shock para mi créemelo, no sabia que había pasado, que había hecho mal, yo no había dicho ni una palabra así que no podía decir que la había ofendido, solo me sonreí esperando la reciproca y en lugar recibo un gesto de molestia imposible de prever, mi Dios que debut!!.

Le conté a mi esposa lo ocurrido y me dijo: y bueno no te hagas problemas, habrá tenido un mal día. Pensé, siiiiiii, mi esposa tiene razón, esa es la forma en que debería tomarlo, quizás tuvo un mal día.

Cuando terminamos con las compras y llegamos a una de las cajas para pagar la chica le pregunta a mi esposa “como va a pagar señora”, con tarjeta de crédito le dice mi esposa, ella vuelve un tanto molesta: “NOOO señora, le pregunto en cuantas cuotas” (¿?), mi señora me mira como si la chica hablara en japonés y me dice: “no entiendo lo que me pregunta”, como tampoco yo sabia de que hablaba mi señora le dice: “no cuotas, pago el total ahora”, pago y salimos y entonces yo muy smart le dije a mi esposa: “no te hagas problemas habrá tenido un mal día”. Por supuesto que lo que menos íbamos a imaginar era que la gente hace sus shoppings y organiza el pago en cuotas ¡?.

Salimos de allí y vimos en una esquina una de esas tan lindas confiterías tan bien equipadas y surtidas muy propias de Buenos Aires, llena de cosas ricas para comprar, ese tipo de negocios no se ven en Melbourne; entramos y compramos – bueno, a no reírse he. – sándwiches de miga dobles y triples, masas finas, facturas, algunos churros y dulce de leche. 
Los productos que compramos eran súper frescos, tenían una gran variedad y todo estaba muy bien presentado, pero la señora que nos atendió parecía tener un problema pues ni siquiera cuando nos debía hablar por algo relacionado con la compra, jamás nos miro a la cara, siempre mirando hacia fuera, no se si hacia el trafico en la calle o la gente que pasaba.

Ya era de noche, volvimos al dpto. contentos con tantas cosas ricas que habíamos comprado, pero con ese sabor amargo que deja una mala experiencia al comienzo de un contacto con la gente, nos preguntábamos “que les pasa?”, porque todos parecen estar enojados o estresados?, por supuesto que no lo íbamos a entender a solo horas de haber llegado, aun teníamos muchos días por delante para tratar de averiguarlo.

Esto puede parecer para quienes viven en Buenos Aires algo un tanto infantil o una sonsera, pero créanme pues lo digo con toda sinceridad, donde yo vivo esas cosas no ocurren, la gente que atiende a un cliente INVARIABLEMENTE lo hace con una sonrisa, el contacto visual es algo sumamente importante y se practica a cada momento, a nadie se le ocurriría hablarle a otra persona mientras mira para otro lado, si uno tiene un encuentro de trolleys o situaciones similares, generalmente se resuelve con una sonrisa y muchas veces hasta con un chiste, el GRACIAS y POR FAVOR son palabras que uno escuchará cientos de veces a lo largo de un día normal y yo inmediatamente noté y extrañé eso al llegar a Buenos Aires.

Experiencias como las mencionadas ocurrieron por docenas, una muy notable fue así: mas o menos dos veces por semana íbamos con mi esposa a un locutorio (lugares que tienen computadoras para uso del publico) para ver si teníamos emails de alguno de nuestros hijos allá en Australia y para escribirles algo nosotros y hacerles saber donde estábamos, el señor que atendía este local era muy amable, pero un día fuimos y estaba cerrado así que fuimos a otro que habíamos visto a un par de cuadras de allí. Entramos al local y del otro lado de un muy alto mostrador había un fulano muy joven leyendo algo, salude pero no contesto así que le dije que quería una computadora, con una de sus manos agarro un papelito detrás del mostrador, escribió en el la hora y SIN MIRARME me dijo: “maquina 14”. Hicimos lo que teníamos que hacer, lo que nos tomo menos de media hora y volvimos al mostrador a pagar, le di el papelito que nos había dado cuando llegamos y SIN MIRARNOS nos dijo “5 pesos” (no estoy seguro del precio) y salimos a la calle, mi esposa y yo nos miramos y le dije: “este tipo ni siquiera sabe cuantos ojos tenemos o si nos falta una oreja!!”

Es decir, si bien hemos tenido contactos con mucha gente absolutamente normal y muy amable, hemos tenido una gran cantidad de situaciones como las que describo mas arriba y eso es quizás síntoma de un problema social en desarrollo o ya establecido en parte de la población, quizás originado en problemas económicos, laborales, de inseguridad personal o de alguna otra índole.

Al día siguiente de haber llegado amaneció lloviendo, salimos a la calle con mi esposa y caminamos por el lugar en busca de algo que ahora no recuerdo ni es importante, lo que si resulto importante fue que después de haber caminado algunas cuadras pare y me comencé a reír, mi esposa no sabia que pasaba y entonces le comente: “sabes de que me acabo de dar cuenta?”, “que inconcientemente camino pisando las baldosas suavecito pues temo que me salpiquen”, es increíble pero cierto, fue una reacción física intuitiva no pensada, otra vez la memoria vino inmediatamente en mi ayuda con algo tan simple como pisar suavecito para que no salpique los pantalones, JAJAJAJAJA.

Mientras estuvimos en Buenos Aires paseamos por muchos lugares, algunos super chic y otros super realistas, es decir, visitamos por ejemplo Puerto Madero, comimos en sus restaurantes y paseamos por sus paseos, muy bonito todo, tan bonito como Recoleta, pero por supuesto nosotros sabemos que eso no es ni por las tapas el VERDADERO Buenos Aires o al menos no el Bs Aires de la mayoría.

Unos amigos nuestros australianos hicieron un tour que entre otras ciudades incluía 4 o 5 días en Buenos Aires, el alojamiento era en un hotel en la zona de Recoleta y los paseos eran en sus alrededores, en resumen, volvieron a Australia y lo primero que nos dijeron cuando nos reunimos para un almuerzo y hablar del viaje fue “que hermosa es la ciudad de Buenos Aires y que increíble el estilo europeo que tiene, que bien viste la gente y que lindos restaurantes y plazas hay en el lugar”, claro, qué iban a decir, uno opina en función a lo que ve y ellos solo vieron lo que les vendieron, pero por supuesto, sin idioma  y sin saber a donde ir ni se les hubiera ocurrido ir a recorrer las zonas donde vive la gente que no viste tan bien y que viven bien alejados de todo ese lujo y buen vivir de los adinerados.

Estábamos instalados en Belgrano y fuimos a visitar Villa Urquiza – donde mi esposa y yo vivimos muchos años en nuestra infancia e inclusive algunos años después de contraer matrimonio, lugares típicos de clase media; también fuimos invitados a comilonas en pitucos barrios cerrados – muy bonitos y en la zona de San Isidro, visitamos Pacheco, Garin, es decir, vimos lo que se le muestra a los turistas extranjeros como el Buenos Aires con ínfulas de europeos y también vimos el Buenos Aires (o lo que se solía llamar el Gran Buenos Aires), donde vive la gente humilde en viviendas casi imposible de describir como tales, esto por supuesto no se lo muestran al turista extranjero.

Algo que mi esposa y yo queríamos hacer era visitar el lugar donde vivimos de solteros – ella vivía enfrente de donde yo vivía (si, me case con la “piba de enfrente” ) .Tomamos un colectivo y cuando estuvimos mas o menos en la zona nos bajamos así recorreríamos el trecho faltante caminando; que montón de emociones todas juntas, ver la farmacia en Triunvirato donde comprábamos, el correo en la calle Cullen, el departamento en el que vivimos por algunos años después de casados, también sobre la calle Cullen cerca de Bucarelli, busque la farmacia de Don Feregutti en la esquina de Cullen y Bucarelli pero ya no esta mas, creo que ahora hay departamentos, en esa farmacia tuve mi primer trabajo cuando tenia 10 años de edad (trabajaba de cadete), la panadería/confitería Las Violetas, si habré hecho cola de pibe esperando por que saliera el pan recién hecho, caliente del horno y super crocante, la escuela primaria Juana M. Gorriti, irreconocible si la comparo con mis memorias, solo supe que estaba allí porque así lo dicen los carteles, la plaza de Urquiza, recuerdo cómo jugábamos arriba y alrededor del monumento – lamentablemente ahora esta vallado con hierro y no es zona de libre acceso – otro signo de la decadencia social, al igual que la Casa Rosada, muchos lugares públicos han sido vallados de modo de limitar o prohibir el acceso del publico y yo considero eso muy lamentable.

Algo que noté muy distinto de lo que yo recordaba, bueno una de las cosas, son los muchos edificios tipo torre de muchos pisos que en mi época no existían y también note que la arboleda es ahora mucho mas alta y tupida de lo que yo recuerdo, sin hablar de las muchas casas nuevas que se distinguen del resto por su moderna arquitectura.

Cuando llegamos a donde vivíamos de solteros fui a ver la que había sido mi casa materna, allí viví con mi madre y mis hermanos por varios años. En un principio (antes de iniciar este viaje) había pensado que seria lindo poder tocar el timbre en la casa donde viví, presentarme a la gente que actualmente vive allí, contarles que yo viví allí, decirles donde vivo ahora y pedirles si me dejaban echar un vistazo muy rápido al interior de la casa para rememorar esos tiempos de mi infancia vividos allí con mis hermanos, pero claro, cuando me comencé a dar cuenta del estado de temor con que la gente vive, la inseguridad personal manifiesta, el elevado nivel de crimen existente, allí pensé, si yo toco el timbre y les pido que me dejen pasar es muy posible que corran dentro de la casa marquen 911 y yo termine en alguna prisión. Así que me conforme con pararme en la puerta de la casa, mirar la escalera que va al piso de arriba donde nosotros vivíamos y donde yo jugaba a veces mientras los grandes dormían la siesta; me aleje de la casa con un lagrimón y un sentido de impotencia al no poder hacer algo que en muchos otros lugares del mundo hubiera sido algo totalmente normal e inclusive motivo de algún brindis.

Cruzamos hasta la casa donde vivió mi esposa de soltera, ella puso su mano sobre la pared de la casa casi donde esta la puerta de entrada, dejo su mano allí por largos segundos, luego se dio vuelta y juntos nos fuimos a tomar el colectivo, no hablamos por un largo rato, seguramente hubiéramos llorado como dos chicos si hubiéramos intentado hablar. Este es uno de los lugares a los que me gustaría volver y pasar mas tiempo caminando por el lugar y recordando, solo recordando, pues allí está un buen manojo de mis raíces y eso es algo que uno no puede llevarse cuando emigra.

Caminamos un poco por el lugar y los recuerdos venían a montones, allí vivía “la Norma y el Carlitos Onna” te acordas?, al lado vivía La Toto y mas allá el Pucho Ibarlucea, al frente vivía el Pocho, a la vuelta de la esquina vivía el Ruli y su hermana Ana María y mas hacia la esquina siguiente vivían los turcos Amado y Camilo y así seguían viniendo los recuerdos, las fogatas de San Pedro y San Pablo que generalmente se encendían en la esquina de mi casa y así la casa se llenaba de humo por una semana y mas y mas mientras uno mira alrededor o camina unas pocas cuadras.

Otra cosa que nos llamó poderosamente la atención fue el vocabulario de los chicos, jóvenes y no tan jóvenes, tremendamente grosero y usando palabras groseras como parte normal de la conversación, pero bueno, basta mirar un poco la TV y allí uno encuentra un muestrario completo de la grosería y el mal gusto, que se puede esperar entonces de la gente que no tiene otra cosa para ver; el “boludo” y “pelotudo” no son mas insultos o agravios como en mi época, ahora son algo así como adjetivos calificativos y se los usa como “muletilla” cada dos palabras, espero que no terminen incluyéndolos en el diccionario español o castellano por ser modismos de uso corriente.

Una cosa que no cambió: viajar en el 60 sigue siendo una muestra de coraje, nosotros hicimos un viaje que tomo como dos horas para llegar a destino, estaba tan lleno que si uno levantaba un pie del piso para correrse nunca mas lo podría poner de nuevo en el piso, así uno pronto aprende que, para correrse, no se levanta el pie, se lo arrastra de modo de no perder derecho al lugar, lo mismo en cuanto a levantar un brazo, cuidado, quizás no lo pueda volver a bajar por un largo rato.Íbamos a visitar a un primo de mi esposa que vive en Pacheco y mi esposa había comprado una torta enorme y que tenia un envoltorio muy coqueto, se imaginan ella con esta torta en el 60?, como habrá sido el gesto de desesperación de mi esposa por que la torta llegara a destino pareciendo ser una torta, que una mujer que estaba sentada le dijo: “señora, páseme la torta que yo se la tengo”, esta señora si que nos salvo el postre.

Otra cosa tremendamente curiosa para mi: en Australia por lo general la gente no se besa entre si – a menos que sean novias/os, esposas/os o amantes con ulteriores intenciones. Los únicos que se besan con los padres, hermanos, primos etc. son los hijos de inmigrantes. generalmente los italianos y los griegos y por supuesto también los spanish pero allí se termina la cosa del beso utilizado como saludo, el resto de la gente o se da la mano o simplemente se dicen “Hi”.

Estábamos en la casa de un primo de mi señora que tiene 3 0 4 hijos/as y cada uno de ellos nos beso, a pesar de que nunca nos habíamos visto personalmente, pero bueno, digamos que esta en la sangre, pero resulta que de a poco comenzaron a llegar amigos/as de los hijos del primo de mi esposa – nada que ver con la cuestión de la sangre – sin embargo ellos vinieron y nos estamparon un beso a cada uno de los presentes incluyendo a nosotros quienes ellos no tenían la menor idea de quienes éramos, hey no crean que me molesto, no en lo absoluto, solo me tomo por sorpresa, pero era muy lindo ver a chicos y chicas tan “familieros”.

Lo que si me dejo boquiabierto fue algo que vi mientras caminaba por la Ave. Cabildo, resulta que venia caminando rumbo al departamento que alquilábamos y me estaba acercando a uno de esos kioscos que hay sobre la vereda que venden diarios, revistas y un poco de todo;  allí estaba la persona que atiende el kiosco y un agente de policía con su uniforme, con gorra y todo, de pronto aparece otro policía también uniformado y con la gorra puesta, se acerca al otro policía y ….. lo besa (¡?), me tomo unos segundos para que mi mente me dijera, hey para, quizás son primos o muy buenos amigos o algo parecido, pero eso no hizo mas que confirmar lo que les digo, que la institución del beso en Buenos Aires esta fuertemente arraigada y que es usada con total libertad.

Hablando del beso, acá algo cómico; hay una tía de mi esposa que tiene un puesto de diarios, revistas y otras cosas en una estación de subterráneos, esta señora es bastante mayor que yo así que debe andar por los 70 y pico pero ella disfruta atendiendo su puestito con un joven que la ayuda; un día mi esposa me dice que quería darle una sorpresa y visitarla en el puesto, así que una mañana tomamos el subterráneo y allá nos fuimos, esta tía de mi esposa me conoce muy bien pero debe hacer mas de 30 o 35 años que no me ve, llegamos a la estación, caminamos buscando el puesto y cuando lo vimos inmediatamente la reconocí (aunque muy avejentada), le dije a mi esposa que se quedara atrás para que ella no la viera y me acerque al puesto, ella se me acerco y yo le dije: “señora, se enojaría si le doy un beso?”, ella me miro como midiendo donde me daría el sopapo y yo me empecé a preocupar, menos mal que allí se acerco mi esposa y me saco de mi miserable situación, fue entonces que ella me reconoció también y comenzó a reírse sin parar, quedo muy feliz de que la visitáramos y nosotros de verla viejecita pero feliz.

Volviendo al tema del idioma, cuando estábamos aun en el avión que nos llevaba de Chile a Buenos Aires convinimos con mi esposa en que nos cuidaríamos de hablar solo en español – en Australia mezclamos mucho ambos idiomas – y así nadie sabría que veníamos del exterior y nos mezclaríamos con los locales sin ningún problema ya que, por supuesto, nosotros dominamos el español.

El caso es que todo el mundo se daba cuenta de que “veníamos de otro lado”, a mi esposa llegaron a decirle que “señora, su español es muy bueno, pero ¿de donde viene Ud.?”, otro signo de cuanto hemos cambiado también nosotros.

Otra extraña experiencia. Al dejar Buenos Aires debíamos volar a la Patagonia donde vive mi hermano, cuñada y sobrinos/as; una prima de mi esposa nos dijo que cuando compráramos los pasajes aéreos usáramos documentos de identidad argentinos y que por ninguna razón mostráramos nuestro pasaporte australiano porque sino nos cobrarían el doble por los pasajes – cosa que nos costo mucho creer - , pero como suelen decir, “por si las moscas” seguimos su consejo y cuando fuimos a la agencia exhibimos nuestros viejos documentos de identidad argentinos – la foto de mi documento debe ser de cuando yo tenia mas o menos 14 años.

Pedimos precio por los pasajes, nos lo dijo y les dijimos que los compraríamos, cuando la pobre chica quiso ordenar los pasajes vía Internet a otra oficina algo salio mal y no lograba que le confirmaran los pasajes, así paso mas de media hora sin ningún progreso y la pobre chica poniéndose cada vez mas nerviosa por someternos a tan larga espera.
Como notamos su estado nervioso le preguntamos si había algún problema y nos dijo que no, que los pasajes estaban bien, pero que tenia problemas con el Internet o la Fax o algo similar y que no podía emitir los pasajes hasta resolver antes ese problema.
Entonces le dijimos que no se hiciera problemas, que nosotros debíamos hacer otras compras en la zona, así que la dejaríamos trabajar tranquila y volveríamos más tarde, la chica respiro aliviada por el arreglo.

Cuando volvimos el problema estaba ya arreglado y la chica estaba emitiendo los pasajes, nos sentamos y comenzamos a charlar con ella ya mas relaxed, mi esposa no se pudo contener y le dijo: “mira, nosotros realmente somos argentinos pero vivimos en Australia, si yo te hubiera presentado mi pasaporte australiano cual hubiera sido el precio de estos pasajes?” a lo que ella dijo: “hubiera sido exactamente el doble”, cuando dijo eso fui yo el que no se pudo contener y le pregunte: “como pueden uds hacer eso?, eso parece un tanto ilegal no?” y ella dijo: “no somos nosotros quienes hacemos eso, es Aerolíneas Argentinas quien fija el precio dependiendo del documento de identidad presentado”.Y ya en confianza continuó diciendo "la verdad es que yo ya me sospechaba que uds no eran de acá, pues si hubieran sido de acá me hubieran re-puteado por la espera y me hubieran hecho la vida imposible, en cambio uds muy calmadamente se fueron y volvieron tan sonrientes como se fueron – además, uds tienen un acento”. Yo estuve tentado de decirle que nosotros tenemos un acento, no importa en que idioma hablemos jajajajaja.

Cuando recién habíamos llegado a Buenos Aires, en realidad la primera noche (después del Shopping) recibimos la primera invitación a una cena en San Isidro y allá nos fuimos, estas eran primas hermanas de mi esposa que eran nenas de no mas de 13 o 15 años cuando nos fuimos y hoy ambas tenían sus propios hijos. En el medio de la cena me largaron la pregunta que hubiera preferido que no hicieran: “y, como encontras Buenos Aires después de tanto tiempo?”, por supuesto que mi respuesta fue: “no te puedo contestar eso, recién llegamos hoy y aun no vimos nada”.

Sin embargo cuando dejábamos Buenos Aires para volar a Trelew fui yo quien me hice la misma pregunta.

En primer lugar debí aceptar que la mayor parte del tiempo que pasamos en Buenos Aires me sentí y me comporte como UN TURISTA, un enorme caudal de memorias me vinieron al presente y yo vi eso como aquello que deje atrás cuando partí, pero en ningún momento sentí que yo era aun parte de lo que ahora revivía, eso era como una película, pero yo sabia que al terminar yo saldría del cine y volvería a lo que era REAL, en otros términos, yo estaba muy conciente en todo momento de que en mi bolsillo tenia mi pasaporte australiano y mi pasaje de regreso a casa – en Melbourne, Australia -, donde están desde hace un cuarto de siglo, mi hogar, mis hijos, nueras, yerno, nietas y mi vida actual y eso es lo que representa la nueva familia que nosotros establecimos en ese bendito país y que desde entonces ha crecido y continuara creciendo si Dios quiere como una nueva célula que, aunque aun tenga alguna relación con mis viejas raíces en Sudamérica, habrán seguramente de continuar su camino separado pues las diferencias son hoy tan grandes que hacen imposible el retorno a lo que fue, el país que dejamos ha cambiado mucho y también nosotros.

Despues de dejar Buenos Aires pasamos un tiempo en Puerto Madryn, tambien unos dias en San Martin de los Andes, de alli cruzamos a Chile, pasamos unos dias en Viña del Mar y alli abordamos el avion que nos trajo de regreso a nuestra parte del mundo, que lindo fue el salir del avion en la escala que hizo en Auckland – New Zealand, llegar a N. Zealand es casi como estar “a la vuelta de casa”, los Kiwis son para los Aussies como los Uruguayos son para los Porteños, casi como hermanos.

Conclusion.

1.        Después de haber vivido un cuarto de siglo en Australia me resultaría imposible pretender re-adaptarme al actual estilo de vida que vi en Argentina, ya ni siquiera hablo igual que ellos, muchas de sus actuales costumbres me resultaron “foráneas”, y se vive allí con un nivel de stress que a mi me llevaría a la tumba en muy poco tiempo – mi cardiólogo me dijo que debo evitar toda forma de stress -.
2.        Lo mas rescatable de este viaje para mi ha sido la visita a mi viejo barrio y el recorrer zonas donde me he movido en el pasado y haber rescatado sin ningún esfuerzo tantas memorias y vivencias que hacen a mis raíces; lo malo es haber tenido que dejarlas nuevamente donde están, eso es algo que jamás podré llevar conmigo.
3.        En todo momento he estado conciente de que si bien he disfrutado mi visita al país, ha sido porque sabia que, como dije antes, tenia mi pasaje de regreso, no debía trabajar para ganar el dinero que me permitiría vivir allí, ni soportar a ese grupo de delincuentes/oportunistas y corruptos que se hacen llamar muy pomposamente “políticos” – fueron precisamente los políticos quienes mas hicieron para que yo dejara el país en su momento pues me resultaba imposible tolerar que me mintieran tan descaradamente en mi cara y no tener el poder de hacer nada para darles lo que se merecían.
4.        No podría imaginarme tener que vivir cada día del año con la angustia de que cada vez que mis hijos deben dejar la casa para ir a trabajar o estudiar, no saber si los volvería a ver vivos al fin del día o serian cobardemente asesinados para robarles o por cualquier otra ridícula razón.
5.        Aun así, Buenos Aires sigue siendo una hermosa ciudad para mi, el solo caminar por sus calles es un placer. Mi esposa y yo teníamos la intención – ahora que estamos retirados -  de viajar a Argentina mas o menos cada dos años y pasarnos una parte del año allá y el resto del tiempo en Australia ; lamentablemente hemos dejado ese plan de lado debido a la falta de seguridad personal imperante.
6.        De lo que fue nuestra familia cuando emigramos muchos han fallecido y muchos nuevos miembros de la familia han nacido, los cuales no tienen ni idea de quienes somos, eso ha hecho que hoy prácticamente hoy no tengamos casi contacto con la familia, salvo cuando nosotros viajamos para allá y entonces todos quieren invitarnos a un asado, para luego olvidarse de nosotros inmediatamente después de nuestra partida.
7.        ¿Si volvería a visitar Argentina?, la respuesta es POR SUPUESTO QUE LO HARIA, siempre y cuando cambie la actual situación de inseguridad, de otro modo y muy a pesar mío, encontraría mejor manera o lugar de gastar el dinero.


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¡Muchisimas gracias Manolito por haber escrito tan lindo relato!


Espero que a ustedes tambien les haya gustado y los haya movido a reflexión como a mí al leerlo. 


¡Que tengan una linda semana y hasta el próximo post!

5 dic 2010

Raices, arraigos y desarraigos: Manolito (I Parte, la partida y sus circunstancias)




¡Hola a todos! ¿Cómo estan pasando el fin de semana? Espero que muy bien.


Se siguen sumando historias en primera persona a la serie de arraigos y desarraigos. Esta vez se trata nada más ni nada menos de Manolito, del blog Argentina-Australia: pasado y presente, quien me hizo el honor de relatar, para este blog, su experiencia al visitar la Argentina más de 20 años después de haber partido.


La historia está dividida en dos partes, porque es larga.En este primer post, a modo de introducción, leerán el relato de las circunstancias de su partida, los motivos que los llevaron a emigrar. En el post siguiente, que se publicará mañana, leerán cómo encontró Manolito el país al volver de visita veinte años más tarde. 


Espero que disfruten al leerla tanto como lo hice yo y que tengan un muy feliz domingo




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A mediados de la década del ’70 - yo tenia aproximadamente 33 años - estaba ya convencido de que la situación político/social/militar/económica de Argentina tenía un futuro muy pobre y había comenzado a considerar la emigración.

En realidad yo ya había hecho mi primer intento para emigrar cuando tenía más o menos 21 o 22 años de edad, pero fue solo una consulta que no me llevo a nada y ahí quedo todo.

Así que entonces discutimos el tema con mi esposa y ella coincidió con que intentáramos la emigración.

Me tomo más o menos dos años “prepararme” para iniciar el trámite – esto de “prepararme” quizás requiera mayor explicación, pero mejor lo dejamos para otro post si se da el caso – lo cierto es que necesitaba obtener una serie de documentos y certificados previo a iniciar el tramite, de manera de asegurarme que este seria exitoso al primer intento, pues difícilmente uno pueda llegar a tener una segunda oportunidad.

Dos años mas tarde había logrado completar en forma satisfactoria las etapas mas difíciles de nuestro tramite de emigración a Australia, solo nos faltaba la revisación médica - sabíamos de antemano que eso no seria un problema – y en la embajada australiana en Argentina ya me habían preguntado cuando podríamos viajar si la parte medica estaba bien. Te imaginaras que yo estaba – como decimos acá en Australia – over the moon.

Peeero (si, cuando todo parece estar demasiado bien siempre aparece un peeero) para la misma época en que el tramite de emigración estaba casi completo y la embajada ya nos había dado un guiño, mi hija de solo 1 1/2 año de edad estaba sumamente enferma y no podíamos conseguir un medico que diera con el diagnostico y tratamiento correcto. Cuando finalmente dimos con el medico que prácticamente le salvo la vida, al mismo tiempo recibimos una carta de la embajada australiana invitándonos a completar el tramite de emigración – el que como ya sabíamos estaba casi listo y aprobado -.

Fue entonces que “mi esposa entró en un estado de pánico": ¿ justo ahora que encontramos al medico que le salvó la vida a nuestra hija  nos vamos a ir al otro lado del mundo?, ¿y que pasa si allá otra vez no encontramos el medico apropiado? ¿y que pasa si entonces la nena empeora nuevamente? y que pasa si …, creo que no hace falta que siga ¿ verdad?

Yo siempre fui de la opinión de que un emprendimiento tan serio como la emigración de una familia (matrimonio y tres hijos) debe tener un común acuerdo de por lo menos el matrimonio – y dependiendo de la edad de los hijos, quizás ellos también tendrán algo que decir al respecto -.

Viendo cómo evolucionaba esto, inmediatamente me di cuenta de que mi “proyecto Australia” había sido ya condenado a muerte. Envíe una carta a la embajada australiana explicando lo que sucedía y pidiendo dejar el tramite en espera de que esta situación se solucionara; interiormente yo sabia que esto ponía un fin definitivo a mis deseos de iniciar una nueva vida en Australia y hacía muy poco para disponerme a continuar enfrentando la imperante situación del país del cual yo quería irme.

Los años que siguieron están entre los peores de la historia Argentina en cuanto a la violencia desplegada por los llamados extremistas de izquierda, los grupos de extrema derecha, los del medio y los del costado, para culminar con la guerra por las islas Malvinas, todo lo cual no hizo mas que confirmar lo que hacia tiempo yo sabia: que no había mucho de bueno en el futuro próximo del país.

Ocho años mas tarde se produjo lo que yo llamo “el milagro”: Se nos presento otra oportunidad de aplicar por la radicación en Australia y en solo 6 o 7 meses estábamos aterrizando en Melbourne .

Solo días después de haber llegado a Australia cumplí 41 años de edad, es decir que entre mi primer visita a la embajada de Australia en Buenos Aires y mi llegada a Australia habían transcurrido casi exactamente 20 años – mi mamá tenia razón cuando decía que yo fui siempre un “cabeza dura”-.

Vos te preguntaras Marcela … ¿y que tiene que ver todo esto con el tema en cuestión de tu regreso?

Hice esa introducción para que pudieras entender con mas facilidad cuales eran mis sentimientos hacia Argentina en el momento que emigramos. 

Recuerdo que solo unos días antes de partir debimos ir con mi esposa al centro de Buenos Aires para completar unos tramites de poderes, etc., cuando terminamos con este papeleo y salimos a la calle nos encontramos que justo frente al edificio del cual salíamos se estaba organizando una enorme manifestación, no se quienes eran los manifestantes pero si se que portaban enormes banderas rojas por todos lados. Nosotros debíamos cruzar la calle para poder ir donde teníamos estacionado el coche, cuando hacemos el intento de cruzar un fulano grandote puso su brazo delante nuestro y nos dijo que no podíamos cruzar hasta que haya pasado la manifestación!! 

Tomé a mi esposa del brazo y le dije: " … no importa lo que digan, nosotros vamos a cruzar…", esquivamos al grandote, cruzamos la calle y, cuando paramos del otro lado de la calle le dije a mi esposa: … "cuando te agarre nostalgia allá en Australia acordare de esto y de ese grandote que se adjudica a si mismo el poder de decirle a la gente lo que no puede hacer solo por tener la fuerza de la multitud…"

Con o sin razón, mi estado de ánimo hacia el país que dejaba atrás no era de lo mejor y así pasaron los años y nunca sentí la necesidad de volver de visita a Argentina. Nuestra familia se había adaptado muy bien a la vida en Australia y el único motivo que podía llevarme de vuelta a Buenos Aires era la familia que deje atrás. Lamentablemente en los años que llevábamos en Australia habían ya fallecido uno de mis hermanos y también mi madre, quedándome solo un hermano vivo en Argentina.

Mi esposa visitó Argentina varias veces. Recuerdo que la primera vez que iba a viajar me pidió que fuera con ella, desde ese momento comencé a tener pesadillas, a soñar que tenÍa problemas con la policía, que me arrestaban y que no me dejaban volver a Australia, etc., etc., el caso es que después de varias semanas de estos problemas para dormir, una mañana me desperté y le dije a mi esposa que había decidido que yo no iría a Argentina, y a partir de ese momento desaparecieron las pesadillas.

Esto se repitió en cada ocasión que mi esposa viajo para allá.

En el 2006 mi esposa iba a volver a visitar Argentina y nuevamente me pidió que la acompañara. Ante mi negativa me recordó que de mi familia directa solo me quedaba un hermano (con su esposa, hijas e hijos) y me dijo … "¿que vas a esperar, otra vez un llamado telefónico diciéndote que ya no esta mas? "

Eso me convenció de que esta vez debíamos viajar juntos. Habían pasado ya 22 anos desde el día de nuestra emigración.


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¡No se pierdan mañana la segunda parte de esta historia!





10 nov 2010

Raices, arraigos y desarraigos: Laura





¡Hola a todos! Seguimos explorando el tema de las raices, el arraigo y el desarraigo, hoy, con el relato de Laura, testimonio de que podemos llamar hogar a más de un lugar. Los dejo con ella, esperando que disfruten su relato tanto como lo disfruté yo.




Para mí es un honor que Marcela me haya convocado para escribir en su blog, más allá de las distancias y aunque no tengo el privilegio de haberla conocido personalmente, la aprendí a querer al igual que muchos de ustedes, por medio de su palabra, la que nos guía, nos transporta a lugares maravillosos y a historias (ajenas o no) a nuestra cultura y costumbres.

Lo primero que quiero decir es que cuando conocí la ciudad en la que vivo, la sentí mía desde el principio, no tuve la sensación de estar en tierras extrañas ni tampoco de sentirme extraña en esta tierra.

Les cuento un poco mi historia, para que puedan conocerme:

Mi nombre es Laura, soy de Buenos Aires y conocí a Guillermo, mi marido que es español en Julio de 2005, 20 días después de que se instalase a vivir unos años en la ciudad.

Al poco tiempo de conocernos, se iba afianzando la relación; el me comentó los proyectos que tenía en la ciudad, (conocer, estudiar Psicología, entre otros) y que luego se volvería a vivir a Zaragoza.
No lo dudé ni un instante: seguimos hacia delante con la relación, yo con la convicción de que cuando sea el momento de regresar, allí estaríamos los dos.

Pasaron 2 meses desde que nos habíamos conocido,  y me invitó a viajar a Zaragoza, en esa oportunidad era todo tan reciente que rechacé la propuesta (yo no tenía dinero, aunque él me pagaría el viaje), pero finalmente en Enero de 2006 acepté la invitación, y conecté inmediatamente con la ciudad, su ambiente, su gente y costumbres.

A la vuelta del viaje, me fui a vivir a su departamento, y comenzamos a delinear nuestro futuro con proyectos más concretos (casarnos, ir a vivir a Zaragoza)

Luego de dos años nos casamos, nos embarazamos y habíamos proyectado dejar el país cuando nuestro bebé,  Ulises, cumpliera los 8 meses aproximadamente; pero cuando estaba a punto de parir, Guille me comentó la necesidad de adelantar el viaje, ya que tendría más posibilidades de que lo volvieran a contratar en su antiguo trabajo, lo conversamos mucho y tomamos la decisión de irnos antes de la fecha prevista en un comienzo, así que viajamos cuando Ulises no llegaba a los 4 meses.

Comencé y comenzamos en familia a echar raíces en esta tierra, (en el caso de mi marido, a re-comenzar) y a conectar más con mi familia política y amigos de mi marido que considero míos también. Me sentí desde siempre bien recibida tanto por ellos como por la gente del lugar.

Hace un año y cuatro meses que ya estamos aquí; cuando pienso en mi país y lo que dejé allí (capítulo aparte familia y amigos), lo recuerdo con cariño, con bohemia y tango, con la lucha del día a día, con nostalgia de sus calles, de la charla con el diariero, y esas pequeñas cosas.

A mi familia, amigos y gente querida, gracias a las nuevas tecnologias, las siento cerca; si bien a veces uno extraña un abrazo, una mirada o un beso, el sólo hecho de tenerlos al otro lado de la computadora o del teléfono, acerca las distancias.

Ulises ya cumplió el año y medio, y mantiene su identidad porteña  bailando las canciones de María Elena Walsh, el Sapo Pepe, el Payaso Plimplín y el Elefante Trompita, a veces lo mareo un poco con las palabras con las que le hablo (galleta – galletita, guardar – recoger); tiene su equipo de Boca Juniors que le regaló su tío y la camiseta de la Selección Argentina que más de una vez llevó al Jardincito. Le hice probar el dulce de leche y le encantó, y el viaje reciente que tuvimos a Buenos Aires disfrutó mucho de los alfajores y guisos de abuela.

A mi marido le gustaría que Ulises tenga algún dejo de acento argentino y emplee palabras típicas para el día a día, pero eso se irá viendo con el tiempo; en cambio mi familia muere por escucharlo hablar en “gallego”.

A Martín, mi segundo bebé,  le faltan dos meses  para nacer, así que me voy informando a través de amigas y de los médicos que atienden mi embarazo, cuáles son los estudios y pasos a seguir  (la vez pasada me llevaron a hacerme un “test basal” y resulta que era el famoso “monitoreo fetal” que yo ya conocía); la verdad es que todo va fluyendo y el embarazo de maravillas.

Los nuevos hábitos que adquirí son comer y hacer  bocadillos de “todo” lo que te puedas imaginar en medio de un pan, aprender a decir “cena” en vez de “comida” a cualquier hora del día, como estaba acostumbrada, las personas de la tercera edad son “mayores” y no “grandes” (el término significa tamaño), a nombrar determinadas cosas “a la española”, ya que a veces se me quedan mirando cuando digo “abrochadora” en vez de “grapadora”, por ejemplo; me pongo el modo español on y soy una más, hasta a veces hablo con las “zetas” y la “lle/lli” y las “c”; una vez entré a un super a comprar galletitas y el vendedor no me entendía, probé con galletas y tampoco, por último me decanté en “gallietas” y me pudo indicar en dónde encontrarlas!

Culturalmente me llamó  la atención la devoción de la gente (sobre todo de “los mayores”) a la Virgen del Pilar, la patrona de Zaragoza, que celebra su día el 12 de Octubre en la semana “de los Pilares”, hay desfile por el centro de la ciudad de gente vestida con ropa típica (baturros) que le hacen ofrenda de flores a la Virgen, que se van colocando en una estructura de unos quince metros de alto formando el manto de la Virgen, que se encuentra en la cima. La Virgen con su manto de flores está una semana en la Plaza del Pilar, y todo a su alrededor queda impregnado con su perfume.

La vida en el bar es un “tipical spanish”: el quedar en el bar para tomar café, el ir de tapas, de vermuteo.

Me sorprendió que la gente no haga fila en la parada del autobús, sino, que cuando llega se van subiendo y no importa el orden de llegada (no me gusta mucho este ítem, el respeto a la fila y orden de llegada son sagrados para mi); el órden del tránsito, ya que si bien no se compara con el de Buenos Aires, porque estamos en una ciudad del interior de España, es una ciudad totalmente europea en cuestión de respeto a los peatones y en el tránsito mismo. Hasta mi 5º mes de embarazo, me iba a trabajar en “Bizi” (bicicletas de transporte público, que se “cogen” en cualquiera de las paradas que hay en la ciudad por medio de una tarjeta magnética en la que se encuentran los datos de la cuenta bancaria, en caso de que no se devuelva en un tiempo estipulado o se dañe)

Mi día a día, al habernos ido con un bebé de casi 4 meses, se fue moldeando a sus necesidades; preveo que las cosas necesarias para comer las tenga en casa o salgo a comprar por la mañana o a partir de las 17 hs. cuando abren las tiendas, los domingos por ejemplo está todo cerrado (incluídos los centros comerciales, salvo excepciones en fechas determinadas), así que nunca me quedo sin lo imprescindible para pasar ese día.

Siento que para tomar tamaña decisión (en mi caso, en pareja) hay que estar bien consolidados y abiertos a la charla, a las dudas, ya que es un cambio de vida para los dos, y se debe estar fortalecido para eso, para que en el caso en el que se decida regresar por cualquier motivo, sea también con el convencimiento de ambas partes y fijando siempre el bienestar en los hijos,  la pareja, en la familia toda y en el bienestar tanto económico, como social en todos sus aspectos (educación, seguridad, etc.)

Gracias por haberme hecho un lugarcito en este espacio cibernético, hasta la próxima!








¿Qué me cuentan de Laura? ¿No es un encanto? ¿Y vieron qué bombón es Uli, su bebé?¡Muchas gracias, Lau, por compartir tu historia con todos nosotros!


Dos mujeres, dos historias diferentes. Un cambio de país por trabajo, otro por amor, una pareja de argentinos que emigra, y un amor intercultural y transoceánico ;) En el próximo post les contaré mi historia, distinta y parecida a la vez a ambas.


¡Que tengan un hermoso fin de semana y hasta el próximo post!




* La fotos muestran: Ulises, recién llegado a Zaragoza, con el Pilar de fondo, Basílica del Pilar, foto tomada desde la Plaza, Laura con la torre de la Catedral de La Seo (San Salvador) de fondo, una vista de una parte de la Basílica desde la Calle Alfonso I (la "Florida" de Buenos Aires) y el interior del Palacio de la Aljafería, 

9 nov 2010

Raices,arraigos y desarraigos: Sofia





¡Hola a todos! ¿Cómo están hoy? ¿Cómo los trata esta semana? Espero que muy bien.
Tal como les prometí, hoy les traigo la historia de Sofía, una mujer que creció mitad en Francia, mitad en Argentina y que, por circunstancias que ella les contará, hoy vive en Brasil, donde nacieron sus hijas. Los dejo sin más prolegómenos con su relato, que es testimonio de adaptación y resiliencia.





Tenés razón con lo que me decís que lo mío es doble la experiencia de vivir en el extranjero, cuando contamos Francia ademas de Brasil, pero yo hasta diría triple porque Argentina, a pesar de ser mi país de origen, sólo fui a vivir y aprender el idioma cuando tenía 10 años, por lo tanto para mi fue toda una adaptación, de hecho, la mas dificil de las tres. ¿Porqué? Muy bien no lo sé, supongo que por la edad, que es cuando se está formando la personalidad, y por las condiciones, que coincidió con problemas de salud de mi familia, dificultades con los compañeros de la escuela con quienes no me pude adaptar muy bien. 

En Francia, de donde venía, estaba bien adaptada tenía muchos amigos. En Argentina noté mucha envidia de los compañeros, burlas, competencia, enfin, realmente cosas que nunca había experimentado y para mi fue como un golpe bajo. Por suerte no demoró mucho y pude hacerme amigas rapidamente, gente que hasta hoy lo siguen siendo (como vos :) )

Fuera de eso la diferencia cultural era abismal. Me costó muchisimo adaptarme al comportamiento en clase por ejemplo, sin exagerar me parecían salvajes. La forma como todos hablaban a la vez, gritaban, se levantaban sin pedir permiso... recuerdo que me tapaba los oídos para no escuchar y tener un poco de silencio del que estaba acostumbrada. Pero eso fue al comienzo, claro que a esas cosas uno se acostumbra rapido! jajaja

Y hoy en día tengo mucho orgullo de decir que me considero argentina, viví allí una fase muy importante de mi vida, la adolescencia, mi familia es toda argentina, mis raíces están alla, conocí mi marido alla, mis mejores amigos, me eduqué alla... enfin, soy argentina y punto final. En Francia donde vivi mis primeros 10 años, casi no tengo nada para decir porque al crecer allá, y mas siendo niña, todo me parecía normal y no tengo mucha opinión al respecto.

Cuando tenía 23 años vinimos a Brasil, con mi novio en la época, supuestamente por tres años. Las razones fueron por trabajo de él, y yo como acababa de terminar la facultad de psicología, y no nos queríamos separar, me pareció una muy buena oportunidad para comenzar una vida en pareja con él, y de paso terminaría mi tesis tranquila ya que estando sola casi todo el día tendría tiempo suficiente. 

Hace casi 12 años que estamos aca.... ¿porqué? Nos fue bien, sobretodo laboralmente. Ademas nuestra primera hija nació antes de vencerse la visa y asi pudimos conseguir una visa permanente en este país. Compramos nuestra casa, y aca estamos. Profesionalmente me fue muy dificil adaptarme, revalidé mi diploma pero no me lo reconocieron totalmente, este es un punto importantísimo que necesita urgentemente un cambio, globalizarse mas.

En cuanto a adaptación no me fue tan dificil como en Argentina, ya siendo adultos es diferente. Ademas culturalmente somos todos latinos. El idioma lo agarré mas o menos rapido, y no sentí ningun shock cultural, salvo pequeñas cosas, rutinas de los brasileros que nosotros no tenemos y viceversa. Uno como adulto tiene el ojo más crítico, y sabés qué te conviene adoptar y qué es lo que vas a seguir haciendo del mismo modo, y con eso aprendés a valorar el bagaje cultural que uno trae, y que ya no vas a deshacerte tan fácil.

De a poco nos vamos haciendo "brasileros" nosotros también desde que entramos en esa rutina, y se nos pegan las costumbres, los gestos, las expresiones, y la forma de hablar y de pensar. Aca es una ciudad (no digo país porque no lo conozco todo) muy ordenada, y la gente muy respetuosa. Y me doy mas cuenta de eso cuando vuelvo a Argentina y casi todos me parecen mal educados. Estar aca es mas relajante, menos estresante por decirlo de alguna manera. Las cosas funcionan, te podes programar, en todo sentido. Y todo eso, al cabo de varios años, va formando tu personalidad y tu forma de pensar. El otro día estabamos con mi marido charlando con una amiga argentina que también vive acá hace mucho tiempo, y compartíamos todas estas ideas de las diferencias de los brasileros con los argentinos, de cómo se nota, cuando uno está lejos, el problema social en Argentina, de lo irrespetuosa que es la gente, testaruda, infeliz, egoísta, antipática, mente cerrada (generalizando, claro). Y concluimos que si nosotros nos hubieramos quedado allá, seguramente seríamos un poco asi también. A lo que quiero llegar es que el lugar te cambia, te "hace" la cabeza, y pasas a pensar diferente. Eso es algo que valoro muchísimo de vivir en el exterior. Solo la experiencia te puede dar eso. Te abre la mente.

Claro que mi familia vive toda en Argentina y los extraño muchísimo, no hay un día que no piense en que quiero volver a vivir alla. Por mas ventajas que encuentre viviendo en este país, tanto económicas, como culturales, sociales etc, no hay como las raíces, uno extraña también el desorden (sobretodo cuando está lejos), las costumbres argentinas de juntarse por ejemplo los fines de semana en familia a comer un asado, ir de paseo al campo, salir a caminar por las calles de la ciudad...(aca eso no se hace), o que algún amigo o familiar te venga a visitar, o venga sin avisar (acá sabemos con 5 meses de anticipación que finalmente uno va a venir a visitarnos!). Enfin, cambia todo el día a día, y es eso lo que mas extraño. Me siento muy aislada acá. Una de las grandes desventajas de vivir lejos de la familia, es cuando los chicos crecen, y empiezan a sufrir la falta de los parientes. Ellos también los necesitan, quizás mas que uno. Cada vez que vamos a Argentina y nos tenemos que despedir, es un mar de lágrimas de las chicas. Antes, cuando ellas eran mas chiquitas, me ponía triste al despedirme yo de mi familia, ahora me pongo triste por verlas tristes a ellas... es mas fuerte.

Con respecto a la criar las chicas acá, es un desafío. Primero porque uno no tiene la ayuda obvia de familia, nunca. Todo recae en uno, las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Mi marido trabaja todo el día asique a mis hijas las he criado casi yo sola. Y eso no sólo es mucho trabajo, pero mucha responsabilidad, por ende mucho estrés, son super-dependientes de mi y yo de ellas, les cuesta un poco quedarse con la familia cuando viajamos alla (sobretodo al principio), les cuesta adaptarse en la escuela. 

Personalmente veo el idioma como una gran interposición entre "nuestro mundo" y el de los brasileros. Yo hablo español con ellas todo el tiempo, no me sale hablarles en portugués, y claro, eso levanta miradas, a veces cuchicheo en la gente que le llama la atención la presencia un extrangero, y mas si son niños. O sea, la misma reacción que tendría uno si se encuentra por ejemplo en la puerta de la escuela con alguien que habla alemán con sus hijos, o cualquier idioma, uno mira. Y esa sensación de ser el "eterno extrangero" es algo que no me puedo sacar, por mas años que esté viviendo aca.Y este es un sentimiento con el que tuve que vivir toda mi vida, el de no pertenecer totalmente al país donde estoy viviendo. 

Ademas cuando hablo portugués, se me nota el acento de argentina y muchas veces me preguntan de donde soy... La verdad que ni yo sé! Al principio contestaba que era argentina, después empecé a decir que soy de acá (medio con bronca ya!) porque hace 11 años que vivo aca, mis hijas son brasileras, mi casa está aca, mi futuro está aca. Respondo entonces que soy de acá porque vivo acá hace 11 años, pero que soy argentina, porque en definitiva el que pregunta eso es porque nota un acento extrangero y quiere saber de dónde es.

Asi que yo creo que la identidad argentina está bien mantenida en nuestro caso, también porque dos veces al año viajamos a Argentina y nos quedamos hasta un mes. El tema en nuestro caso es mas adoptar una identidad brasilera, que la tenemos poco incorporada, y que en cierta forma a veces puede empezar a interferir en las nenas que tendrán que enfrentar situaciones donde se ven diferentes, porque a veces está esa mirada de "vos sos diferente", y eso es algo con lo que tienen que crecer. Claro que no es nada traumático, nacieron acá y están acostumbradas.

Por suerte los brasileros son muy simpáticos y les encanta el español, les llama mucho la atención, y los ven como una gran cosa que sepan de tan chiquitas dos idiomas, y eso es realmente una gran ventaja. Lo que me parece importante es adaptarse cuando es necesario. Por ejemplo les hablo en portugués cuando estamos en reunión con otra gente. Me parece falta de respeto y ademas porque llama mucho la atención, hablarles en español adelante de otra gente que está reunida con nosotras. Hay que saber los límites. Es importante porque es una forma de mostrarles a ellas que uno también puede ser "ellos". La nena mas grande mía se la pasa todo el día en la escuela, hablando portugués, y de pronto llega a casa y está esta familia toda diferente que no habla nada de portugués..., no quiero que se sienta bicho de otro pozo, me entendes? Aunque un poco lo seamos!

Enfin, este sería mi consejo para las mamás y papás que crian hijos en el extranjero, me parece importantísimo no perder la identidad propia, pero también dejarlos experimentar la otra identidad, que es la de ellos también, es una forma de aceptarlos a ellos mismos, porque, al menos en nuestro caso, las dos son brasileras, eso es innegable. Y eso los va a ayudar y les va a abrir muchas puertas porque serán mas confiantes.

Claro que todavía tengo mucho que aprender, como extranjera, como mamá, como ser humano, pero espero haber podido responder a tus expectativas con esta "pesquisa". (Te confieso que tuve que parar y buscar en el diccionario un montón de veces porque me salen en portugués las palabras! Otro de los problemas de vivir en el extranjero! jajaja)






¡Muchas gracias Sofi por compartir tu historia y por adjuntar tan hermosas fotos! 
¿No son divinas las nenas? Y qué hermosa ciudad es Curitiba ¿verdad?




¡Que pasen unos días hermosos y hasta el próximo post!