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7 abr 2011

Vivir apurados


Una amiga compartió ayer esto conmigo, y me pareció tan lleno de sabiduría que quiero compartirlo yo tambien con ustedes:


Una amiga de su mamá, que fue misionera en Africa durante muchos años y en distintos paises, tuvo que realizar (como parte de esa labor) un viaje muy largo a pie. Durante ese viaje, ella se apuraba para armar campamento rápido al llegar al lugar donde iban a acampar. Hasta que un día, el jefe de la tribu con quienes ella viajaba le dijo : "¿Para qué se apura? El cuerpo llega primero, pero el alma viene demorada..."

¡Gracias Maite!


¡Que tengan un hermoso fin de semana!




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PD: Este blog entra desde hoy en un receso obligado, a causa de dos motivos: 1) He tenido que llevar mi computadora al service y 2) Rindo una materia de mi maestría dentro de poco. ¡Nos vemos a la vuelta, con mucho para contar y mucho camino para recorrer juntos!

12 dic 2010

Sabores de Navidad: Melomakarona



¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que estén pasando un hermoso fin de semana.

Estamos en diciembre, el año 2010 ya termina y dentro de menos de dos semanas llega la navidad. Y es tiempo de balances y reflexiones.

Mirando hacia atrás, hacia los años pasados, me dí cuenta de cuantas navidades he pasado en lugares diferentes y en cómo cambian las mesas de navidad en cada país:  en Argentina llega diciembre y las góndolas de los supermercados se llenan de turrones, pan dulce o panettone, pandoro, y frutas secas (lo mismo ví en Italia y en España) en Francia no falta el bûche de noel o tronco de navidad, en Estados Unidos y Canadá probé las galletitas de gengibre y especies, y en Chipre, diciembre es sinónimo de melomakarona y  kourambiedes.

La navidad tiene un sabor distinto en diferentes países y, como el propósito de este blog es hacer un elogio de la diversidad, a lo largo de este mes iré dejándoles algunas recetas que integrarán mi mesa multicultural, por si quieren hacer un poco de turismo gastronómico sin moverse de su hogar ;)

Empezamos con las melomakarona, o galletitas de miel y especies greco-chipriotas, que aparecen en todas las panaderías en el primer domingo de adviento y que son muy dificiles de conseguir en otro mes del año. Esto es así por la función que cumplen: son galletitas que se comen durante el ayuno que se realiza durante esta época del año. ¿Qué ayuno? Pues bien, la población greco-ortodoxa de Chipre realiza tres ayunos a lo largo del año litúrgico: El primero es el ayuno de la cuaresma, antes de Pascua, el segundo, el ayuno que se realiza en agosto durante los 15 días previos al día de la Asunción de la Virgen (la primera quincena), y el tercero, el ayuno del adviento, antes de la Navidad. Durante estos períodos de tiempo no se consume ningún producto de origen animal: ni carne, ni leche, ni huevos. Y al finalizar los mismos se hacen grandes celebraciones, con toda la familia extendida, en la que todos cocinan juntos o aportan algo a la mesa familiar. 

Así que aquí los dejo con la receta, que es MUY facil. Son muy ricas y, al hornearse, llenan la casa de aroma a navidad de cuentos infantiles:naranja, canela, clavo y miel. 






Ingredientes:

Para la masa: 

1/2 taza de azucar
1/2 taza de jugo de naranja
1 1/2 taza de aceite
1/4 taza de brandy
1/2 cucharada de canela
1/2 cucharada de clavo molido
1/2 cucharadita (de té) de sal
4 1/4 taza de harina leudante
2 1/2 cucharadas de polvo de hornear

Para el almibar:
3/4 taza de azucar
1/2 taza de miel
3/4 taza de agua

Para espolvorear:
 1 taza de nueces molidas o cortadas a cuchillo (como se prefiera)

Preparación

1. Mezclar azucar, jugo de naranja, aceite, brandy, canela, clavo, 3 tazas de harina, polvo de hornear y sal. Incorporar bien todos los ingredientes, agregando de a poco tanta harina como sea necesaria para que quede una masa esponjosa y de consistencia aceitosa.

2. Tomar una pequeña porción con una cuchara de té y darle forma ovalada con las manos. Tengan en cuenta que, como la masa lleva harina leudante, estas galletitas crecen en el horno, asi que es mejor formarlas pequeñitas.

3. Colocar las galletitas en una placa para horno sin enmantecar.

4. Cocinar en horno precalentado, a 140 C por alrededor de 30 minutos (esto depende mucho de cada horno) o hasta que la base esté de un dorado amarronado. Retirar del horno y dejar enfriar.

5. Hacer el almibar: mezclar azucar, agua y miel en un jarro/olla pequeña. Revolver y colocar en el fuego. Cuando el almibar rompa el hervor, retirar del fuego. 

6. Sumergir las galletitas (ya frias) en el almibar, de a unas poquitas por vez, y dejarlas allí por 10 segundos aproximadamente. Luego, retirarlas y colocarlas en un colador para que drenen el excedente de almibar. Retirar y colocar sobre un plato/placa.

7. Espolvorear las nueces picadas/molidas sobre las galletitas aun calientes por el almibar (esto ayuda a que se adhieran).

Tips:

- Es necesario que las galletitas esten frias al momento de sumergirlas en almibar porque, de no ser así, no lo absorberán bien y la textura cambiará totalmente. Por esta misma razon, no dejen enfriar el almibar: recalientenlo cuantas veces sea necesario hasta terminar de sumergir todas las galletitas. 

- Para darle un toque aun mas especiado, pueden agregar un rodaja de naranja al almibar, o una rama de canela. Esto es a gusto e piaccere. 



¡Espero que hagan la receta, que si la hacen les guste, y que si les gusta me cuenten!

¡Que tengan una hermosa semana y hasta el próximo post!

30 nov 2010

Raices, arraigos y desarraigos: mi historia




Il faut voyager loin en aimant sa maison*.


Cuando yo era chica, según cuenta mi mamá, yo amaba Córdoba y decía,  a quien quisiera escuchar, que no había ciudad más linda que aquella en la que yo había nacido. Era, claro está, un versito bien aprendido porque no había viajado mucho y, las veces que lo había hecho era tan pequeña que no había tardado en olvidar cómo lucían las ciudades en las que había estado. Pero como mi papá me decía que Córdoba era HERMOSA, yo lo repetía, y creía de verdad que ciudad más bella no podía existir.

La ilusión duró poco.

Cuando tenía 7 años, viajé con mi familia a Buenos Aires durante unas vacaciones de invierno y fue verla desde el avión y caer rendida a sus pies. Para quienes no conocen la ciudad, les cuento que los vuelos que llegan desde el interior del país, lo hacen a un aeropuerto ubicado muy céntricamente, y sobre la rivera del Río de la Plata, y antes de aterrizar y al despegar, uno sobrevuela las partes más bellas de la ciudad, Avenida 9 de Julio incluida. O al menos así es cuando uno llega desde Córdoba. Buenos Aires, a quien alguien llamó alguna vez la Paris del Sur, se despliega así desde el primer momento en todo su esplendor. Recuerdo vívidamente la fascinación que sentí esos días mientras caminaba por sus calles, corría por las plazas, observaba los edificios, los cafés, la gente que caminaba apurada por las calles del centro.

La fascinación fue tan grande que, al terminar las vacaciones, no quería volver. Peor aún, cuando el avión que nos llevaba de vuelta a Córdoba empezó a sobrevolar la ciudad ésta me pareció...insulsa. Y, con verguenza y, sobre todo culpa, le confesé a mi mamá que Buenos Aires era mucho más linda. 

Ese fue mi primer acto de "traición emocional a la Patria" o el origen de mi Fernweh. Y fue el origen, porque el descubrimiento de que existía un lugar no sólo más bello (para mí) que aquél que conocía, sino donde me había sentido tan bien como para querer quedarme, abrió la compuerta a otra serie de pensamientos por el estilo: ¿y si no sólo me gustaba alguna ciudad más que Córdoba sino más que Buenos Aires? ¿Y si me gustaba más otro país? ¿otro continente? ¡Las posibilidades eran ilimitadas!


Pensandolo bien, el Fernweh en mí bien podría ser genético porque vengo de una familia en la que no han habido desde hace 100 años dos generaciones seguidas que permanezcan en el mismo lugar donde nacieron. Mi bisabuelos paternos (por línea paterna) nacieron en España, de donde salieron huyendo (según cuentan algunas versiones de la historia familiar) con mi bisabuela embarazada de mi abuelo, quien nació en el barco (supongo que en aguas argentinas porque tenia la nacionalidad argentina). En esta misma rama de la familia hay un famoso tío de nombre Pedro que aparentemente fue tremendo trovador y que pasó su vida recorriendo provincias con su guitarra y dejando hijos en cada una de ellas, a los que luego volvía a darles su apellido (así que si alguno de los que lee este blog tiene algún tío abuelo así en el anecdotario familiar ¡podemos ser primos! ;). Mi bisabuelo materno llegó desde Italia en 1922, porque habiendo peleado en la primera guerra mundial, temía una segunda. Su mujer y su hija (mi abuela) lo siguieron en 1929, con mi abuela de 7 años, y se instalaron en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires. Mi papá nació en la provincia de Chaco, mi mamá en la provincia de Buenos Aires, pero  se conocieron, se enamoraron,  se casaron y formaron una familia en Córdoba. Que yo saliera a trotar mundos era, visto asi, seguir el orden lógico de las cosas, continuar esa especie de sino familiar que nos transforma en buscadores del hogar. Sólo que un poco más extremo, considerando los lugares donde he estado ;)

Aceptar este sino, sin embargo, no fue facil. Desde ese viaje a Buenos Aires y, aún más a medida que fui creciendo, tuve la sensación que era más facil ser feliz en otros lugares. Que ME era más facil ser feliz en otros lugares, para ser exacta, porque al fin y al cabo, aquello que nos hace felices es relativo, al igual que aquello que nos gusta o no. No hay lugares buenos o malos en abstracto, en mi opinión, sino lugares a los que pertenecemos y que se nos revelan instantaneamente, y otros en los que insertarnos representa un esfuerzo. A mi, pertenecer a Córdoba y hasta a Argentina, me implicó, ya desde chica, un esfuerzo de adaptación que no sentí en otros lugares, por extraño que parezca. 

Esta realidad, tan intrínseca en mí, esta sensación tan arraigada, tan fuerte que tuve desde muy pequeña no fue fácil de aceptar para mucha gente. Y esto es porque, en mi experiencia, a la gente Heimweh le cuesta mucho entender (y aceptar) a los Fernweh. No sentirse arraigado al lugar de origen es visto como una traición, como una ofensa. Frases como "¿cómo puede gustarte algún lugar más que Córdoba?" "En ningun pais vas a vivir mejor que en Argentina" "Lo que pasa es que vos sos fría, por eso te da igual estar lejos de tu familia" "Vos te queres ir porque sos materialista y buscas confort económico antes que afectos" hasta lugares comunes de corte pseudo psicológico como "Los que se quieren ir buscan huir de algo pero uno siempre se lleva a sí mismo en la valija" son cuestionamientos con los que tuve que lidiar toda mi vida. Y muchas veces me pregunté a mí misma si no había algo de verdad en ellos, y hasta intenté sentir ese arraigo y la conclusión siempre fue la misma: el arraigo en mi propia tierra implicaba un esfuerzo, y uno aún más grande después de salir de ella. Por más corto que fuera el tiempo que hubiera estado afuera, siempre sentí shock cultural inverso al volver, como Oliveira en Rayuela, cuando al volver a Buenos Aires:

"Se dio cuenta que la vuelta era realmente la ida en más de un sentido"***

Pero a pesar de ésto, cuando me fui definitivamente, no buscaba irme. Creo que durante años, de alguna manera, me había preparado para irme (estudiando varios idiomas, por ejemplo) y que los esfuerzos de adaptación a mi propio lugar de origen facilitaron mi nomadismo: sentirme extraña, al fin y al cabo, era lo normal para mí, y sabía de memoria cómo hacer para incorporarme, de a poco, a un lugar y a una cultura que percibía como diferentes (a veces en sutilezas) a la mía propia. Pero, en concreto, partir cuando lo hice fue más el resultado de un conjunto de circunstancias externas que de una búsqueda activa de partir a donde finalmente recalé inicialmente.

El destino original de esa partida, el primer lugar que me acogió por aproximadamente cinco meses fue Fuerteventura, Islas Canarias, España. Partí con un pasaje de avión, unos pocos euros y la invitación de una gran amiga que me acogió con su familia y me guió esos primeros meses. Cuando miro hacia atrás, recuerdo ese tiempo como un momento de contemplación: no tenía la más remota idea de qué iba a depararme el destino y, visto que muchas cosas habían salido mal en un pasado reciente, no me animaba aún a hacer planes a mediano ni largo plazo. Pero España me curó las heridas bastante rápido, con su gente cálida, simpática, abierta  y trabajadora y me renovó la confianza en muchas cosas, pero sobre todo en mi y en  mi destino. Y así, con una confianza rayana en la inconciencia, envié en la víspera de mi cumpleaños una postulación a un puesto que deseaba mucho pero que, dentro de mí, creía imposible obtener. Tres días después me llamaban por teléfono y tenía la primera entrevista para ese puesto, dos meses y medio después dejaba España rumbo a Costa de Marfil.

En Costa de Marfil, todo habria de cambiar definitivamente, porque al día siguiente de llegar conocí a quien hoy es mi marido. Una semana después comenzamos a salir. Un mes después él me pidió casamiento. Cuatro meses después, nos casamos en Florencia, Italia. Durante todo ese tiempo, yo vivía en el interior del pais y él en la capital y viajabamos para vernos cuando podíamos, en el medio de un país convulsionado por una crisis y una guerra recientes y unas elecciones esperadas pero que no habrían de ocurrir. Dejamos Costa de Marfil para casarnos dos días antes que se desatara otra crisis y volvimos a un país más tenso aún que aquel que habíamos dejado.

Yo cambié de trabajo, armamos nuestra casa con la particularidad de la vida en zonas de conflicto, que dicta que uno se establece a medias, manteniendo siempre más o menos preparada una valija de 20 kgs para caso de evacuación, de forma minimalista, porque uno tiene reticencia a llenarse de objetos que luego serán de dificil traslado, sin saber demasiado cuánto tiempo más uno habrá de permanecer en ese lugar, ajustándose a restricciones de movimiento, acostumbrándose a salir del pais cada tres meses...un poco aquí y un poco allá los años fueron pasando y justo cuando las rutinas empezaban a hacerse propias y  Abidjan empezaba a sentirse hogar, llegó la hora de partir.


Durante un tiempo habíamos estado buscando trabajo en un país más apto para formar una familia, no sólo sin tantos problemas securitarios sino sin enfermedades tropicales como la malaria (que yo había padecido ya dos veces, y mi marido una). Y en Junio de 2007 ese trabajo llegó para mi marido, en Chipre. Yo permanecí en Abidjan seis meses más y me le uní en diciembre. Nos encontramos en Belgrado y, juntos, llegamos  Chipre en la nochebuena del año 2007, y aquí estamos desde entonces, aquí nacieron nuestros hijos, y aquí permaneceremos hasta que el destino vuelva a llamarnos para partir al encuentro de nuestro próximo destino.

Si partir es morir un poco, a estas alturas debo tener mucho de Fénix. Con cada partida muere en mí algo de aquella persona que fui en el destino anterior, quizás porque esas muertes sean necesarias para la adaptación al próximo lugar, quizás porque no eran parte constituyente de mí misma. Así, vivir afuera, entre otras cosas, ha definido extrañamente los ribetes particulares de mi Argentinidad: la mirada del otro, el contacto con esa otredad tan obvia de la cultura ajena, no sólo me han hecho dejar de lado caracteristicas identificadas con el ser argentino  sino que me han aferrado a otras que no eran tan obvias para mí cuando vivía allí. Las cosas que extraño pueden no ser las cosas más comunes y pueden no ser suficientes para hacerme querer volver a vivir en Argentina, pero han servido para definirme. 


Y es por esto mismo, por esas cosas que mueren y nacen en mí con los kilómetros, los países, las culturas, las experiencias, que mi argentinidad ha perdido la obviedad. Para gran sorpresa mía, este año, sentí que me negaban tres veces: Argentinos no me reconocieron como Argentina. Hasta este año, siempre que me encontraba con algún connacional, éste me identificaba como tal antes de que abriera la boca. Hasta este año, en que empezaron a escuchar con sorpresa mi acento cordobés.  Yo no sé qué cambió, qué parte sutil se vió modificada sin que yo me diera cuenta, pero supongo que esa es una de las consecuencias del trotar mundos durante un cierto tiempo. Parte del ser que fui en Argentina debe haber muerto en la adaptación a otros lugares, y con cada año que pasa siento que sería más dificil volver a vivir allí. Aun cuando comprendo la forma de pensar, ya no la intuyo como antes y  al leer los diarios comienzo a sentir sorpresa, porque he dejado de comprender por qué las cosas son cómo son y no de otra manera o mejor dicho, por qué las cosas no pueden ser de otra manera. Mi lógica es hoy distinta en más de un sentido y, si bien nunca tuve una forma de pensar muy típica, esas características que me hacían sentir ajena, hoy se han acentuado. 


Extraño a mi pequeña familia (mi mamá y mi hermano) y extraño a mis amigas a punto de mirar con cara de carnero degollado los grupos de mujeres tomando café en los bares, pero no al punto de querer volver (sino más de traermelos a donde yo estoy, je) porque los siento cerca a través de emails y de llamadas telefónicas. Y por otra parte porque no me engaño pensando que de volver (si así lo quisiera) las cosas serían como eran, porque aunque en mi cabeza mis afectos hayan quedado suspendidos en el tiempo, y sigan teniendo la edad que tenían cuando me fuí hace casi 6 años y sigan pensando y sientiendo como entonces, sé, racionalmente sé, que no es así. Que el tiempo ha pasado para todos y que así como las experiencias que cuento en este blog y otras tantas más me han cambiado a mí en más de un sentido, así tambien cada una de esas personas, en este tiempo ha peleado sus propias luchas, reido con alegrías y llorado con lágrimas y tristezas que no hemos compartido. 


Mis hijos, hoy pequeños, son productos de esta familia multicultural y nómade en la que nacieron, con padres de paises distintos, obligados a aprender tres idiomas desde la cuna (y un par más a la brevedad, para poder adaptarse a este tipo de vida), con familias y tíos postizos que los ven crecer por fotos,  que los escuchan hablar en videos, que les mandan su cariño por mail y por correo. Muchas veces me pregunto si ellos irán a necesitar permanecer en un lugar determinado, si extrañarán la idea de un tipo de hogar que nunca han tenido, o si estarán felices con esta realidad de hogares temporarios y, como sus padres, sentirán exitación al mirar un globo terráqueo y pensar : "Y ahora: ¿a dónde? ¿cual será el próximo destino? ¿cuál es próximo idioma que deberemos aprender? ¿qué nuevas costumbres deberemos incorporar? " Es dificil saberlo.

La noción de hogar, creo hoy, tiene connotaciones diferentes para cada persona,  aquello que constituye las raices es distinto para cada uno y , así como hay personas que no conciben las posibilidad de moverse del lugar en que nacieron, hay otras que se sienten como plantitas a quienes el viento arrancó de cuajo al nacer y  casi por error estan en tierras extrañas, con raices a medias, sintiendo que en realidad tendrían que haber nacido en otra parte. Hay quienes sienten que hasta viajar como turistas es una pérdida de tiempo y pueden estar en la cima de la Torre Eiffel pensando qué hacen allí y que extrañan su casa****, hay quienes aman viajar pero aman igualmente retornar a un hogar definido y para quienes la vuelta a casa es tan placentera como la exitación de la partida, y hay quienes como yo, sienten que el hogar no es un lugar fijo sino un lugar por descubrir, si acaso, y que está bien así; que el hogar puede ser un conjunto de lugares temporarios donde poner los libros y dejar reposar las valijas, quietas, por un rato. Y que el resto se lleva en los recuerdos y el corazón.




Aquí les dejo algunas imágenes de Chipre, y les deseo que esta sea para ustedes una hermosa semana!


La roca donde nació Afrodita: Petro tou Romeo





Ledra Street, en el centro de Nicosia (lado Griego):


Bahía de Kyrenia ( en el norte de la isla, del lado Turco)


Kakopetria (en las montañas Troodos, al centro de la Isla):




* Apollinaire, Les Mamelles de Tirésias (citado en Rayuela, "Del lado de acá")
**La imagen del comienzo es una foto de la Iglesia Catedral de Córdoba, Argentina, vista desde la plaza que se encuentra en frente, llamada Plaza San Martin. San Martin fue el libertador de Argentina. La foto fue tomada en abril de 2006. 
***Rayuela, capítulo 40
**** Historia real. Conocí a alguien a quien le pasó exactamente eso.





4 oct 2010

Historias y perspectivas

Esta mañana mi mamá me envió este video, extraído de esta página web.

En el mismo, la escritora Nigeriana Chimamanda Adichie, autora del libro Half of a yellow sun, habla del riesgo de escuchar una sóla campana, de formar ideas en base a una sola parte de una historia, de cualquier historia: la historia de un pueblo, su caracter, sus ideas, sus creencias. 

Cuando empecé a escribir este blog lo hice en gran parte porque, antes de ir a Costa de Marfil, el continente africano era para mí un gran agujero negro, una gran incógnita marcada por las noticias que, de manera muy esporádica, poblaban los diarios acerca del mismo. Y allí descubrí otra historia, otra forma de ser, otra forma de ver la vida. Y hoy Costa de Marfil es para mí el conjunto de todas esas vivencias y Africa es, en parte, esas mismas experiencias y en parte la incógnita de muchas historias más, personales y comunitarias, que desconozco y sé que desconozco. Y quise transmitir ese aprendizaje, personal, subjetivo y esa aprendida convicción de que, distantes y distintos, somos todos humanos luchando por sueños parecidos.

Espero que les guste el video y, como les digo siempre ¡Hasta el próximo post!








2 sept 2010

Serbia: sabores de la infancia



¡Hola a todos! ¿Cómo están?  En el post de hoy quiero contarles un poco acerca de aquellos productos que son recordados con nostalgia por distintas generaciones de habitantes de la ex-Yugoslavia en general y de Serbia en particular, esos productos simples,  de supermercado o de kiosco, que evocan recuerdos, que hacen pensar en la escuela, en los juegos, en la infancia.  Así, si un día visitan Serbia, podrán entrar en un supermercado y conocer qué productos consumen las familias en el día a día,  o probarlos en su casa, si es que encuentran  algún mercado de productos "yugoslavos"en la ciudad donde viven. 

El producto de la foto que inicia este post es, sin dudas, la galletita más famosa: Plazma. Generaciones enteras han crecido comiéndola. Es dulce, pero no demasiado (algo así como la Vocación o la Manón, en Argentina), y tiene la particularidad que, al hacerla polvo o mojarla con leche, no se hace un pasticho tipo engrudo, sino que conserva una cierta consistencia. ¿Por qué hago esta última aclaración? Porque la fascinación local por la galletita es tan grande que se la utiliza en muchísimas recetas y hasta se vende la galletita ya molida, en polvo, para adjuntarla a distintas preparaciones. Plazma Mlevena, como se llama a este polvo, es, por ejemplo, el ingrediente secreto de la Baklava en algunos lugares (que reemplaza la mitad de la cantidad de nueces de las recetas) y hay miles de recetas de tortas hechas con él, o con la galletita entera, como la del video que adjunto más abajo. Para que se den una idea de la pasión que despierta, la frase que se encuentra debajo del nombre de la galleta, Kuca nije dom bez Plazma, quiere decir "Una casa sin plazma no es un hogar".




Encontrar el producto de las dos fotos que siguen fue una gratísima sorpresa, algo así como compartir un pedacito de infancia con mi marido. Bananica es, nada más ni nada menos, que una Bananita Dolca, de Nestlé: una crema esponjosa con sabor a banana, cubierta de chocolate. 




Las galletitas que siguen en las fotos son también un clásico. Las Medeno Srce son corazones de miel, cubiertos de chocolate y la masa de la galletita en sí me recuerda al sabor de los alfajores marplatenses (para que aquellos que conocen productos argentinos). Las Noblice y las Domacica las he visto en todas las casas que he visitado, y mi marido me contaba que, éstas últimas, eran el clásico regalo que se llevaba a las casas a las que se iba de visita a tomar el café. 







¿Con qué bebida se acompañaban estas cosas dulces? Con un jugo llamado Cedevita, que viene en distintos sabores y declara estar reforzado con vitaminas (?). De todas maneras, cabe aclarar que, según me cuenta mi marido, ni el jugo ni las gaseosas eran cosa de todos los días, sino más bien para ocasiones especiales y algo que se consumía de vez en cuando (cumpleaños, celebraciones, etc).




Y para terminar este post, los dejo con una foto de algo que me resultó muy curioso. Miren el pan siguiente y díganme si lo identifican:


¿Se dieron una idea de qué tipo de pan es? Si dijeron pan de campo, como yo, perdieron. ¡Es pan árabe o pan de pitta! En Serbia se llama Somun y no es finito, sino un pan levado y con mucha miga.

¡Espero que les haya gustado el post y les deseo un hermoso fin de semana!







1 sept 2010

Sabores de Serbia:Poslacticarnica o el imperio de los dulces







¡Hola a todos! ¿Cómo han estado? ¿Cómo los trata esta semana? ¡Espero que estén muy pero muy bien!

En el post de hoy seguimos recorriendo el alma Serbia a través de los sabores de su cocina. Y si de cocina se trata, tengo que advertirles que sus dulces podrían bien inducir al coma diabético porque son dulcísimos! Como ya les comenté en posts anteriores, en materia de repostería (y de cocina en general), Serbia se ha visto influida por los pueblos que la colonizaron y con los que compartió su destino durante siglos, así que como les comenté antes, en estos locales de repostería tradicional podrán encontrar tanto tortas de corte noreuropeo,como las famosas Selva Negra o Strudel, como delicias turcas como la Baklava. 





Las poslacticarnica, o locales de repostería tradicional, se encuentran en distintos lugares de Belgrado, y seguramente se encontrarán con alguno donde sea que caminen. Hay unos muy famosos muy cerca del centro, en una zona llamada Zeleni Venac (en las calles Prizrenska, Makedonska, Balkan y Karadjordjeva)  pero yo los he visto mucho también a lo largo de los Boulevards. Suelen ser locales pequeños (como los de comida rápida), con pocas mesitas donde consumir lo que se compra si así se desea, acompañado de un café (en invierno) o de boza o limonada (en verano) y es frecuente ver gente que simplemente llega a tomar un café con los dueños, a los que conocen desde hace muchos años.Esto es así porque la tradición repostera se va transmitiendo de generación en generación y la mayor parte de estos locales se encuentra en el mismo lugar desde hace décadas. [ El local de la foto del inicio de este post, por ejemplo, está en funcionamiento desde 1937] .

Ahora bien ¿qué comer allí? Si quieren llevarse una idea de la diversidad de sabores que forman lo que en Serbia se considera "repostería tradicional", mi consejo es que pidan un poquito (Keyword: poquito) de cada cosa y se sienten tranquilos con un café o con boza, a degustarlos lentamente y a ver el movimiento del local y de las calles, y lleven lo que les sobre (¡si sobra!) a su hotel o departamento. Una advertencia: Es posible que la variedad de productos se modifique de invierno a verano (en verano suele haber menos variedad de tortas porque estos locales priorizan la fabricación de helado artesanal)

Entre otras delicias, seguramente encontrarán las siguientes:

- Tortas de corte nord europeo: selva negra, struddel, etc
- Triglav: Tiene la misma forma del conito havanna, pero en lugar de estar relleno de dulce de leche lo está con crema de chocolate (crema de manteca al chocolate, generalmente). 
- Krempita: Una bomba. Una especie de capa bien gruesa de crema pastelera (mezclada con crema de leche) entre dos capas finitas de hojaldre. Pueden ver una foto y una receta aquí . 
- Baklava: Un clásico cuyo origen discuten griegos y turcos y que está presente, con ciertas variedades, en ambas cocinas y también en la repostería de los balcanes. La receta tradicional requiere masa filo, nueces, y mucho almibar...pero la receta que tengo yo (proporcionada por mi cuñada) tiene un ingrediente secreto que les cuento en otro post ;-)
- Kuglof: Una torta con frutas secas y nueces (fantástica para el té)
- Ratluk: bombones de fruta, de origen turco
- Tulumbe: Una especie de churros. Aqui pueden ver una receta. 
- Vasa's Torte:  Una torta con nueces, chocolate y mucha crema. Encontré online esta receta de Nigella que muchos recomiendan, por si quieren probarla.


- Para acompañar tanta azúcar: Boza, limonada (en verano), o café (en invierno)

Y, como lo prometido es deuda, aquí van dos recetas: Una, de la torta Kuglof, que es facilísima de hacer y, la segunda, las instrucciones para preparar café a la turca, como se toma en Serbia, para que acompañen el kuglof.


Receta de Kuglof (¡de mi cuñada!)

Ingredientes:

3 huevos
1 taza grande de yogurt
4 tazas de harina
2 tazas de azucar
1 taza de aceite
12 grs de polvo de hornear
nueces y frutas secas a gusto

Preparación

Batir apenas los huevos y agregar el resto de los ingredientes, todos juntos. Mezclar. Enmantecar y enharinar un molde de torta. Verter la preparación en el mismo y cocinar a 200 grados centígrados hasta que la torta se dore. Una vez dorada, reducir el horno a 150 grados y seguir cocinando hasta que al insertar un palillo escarbadiente salga limpio.

Preparación del café a la turca

Colocar agua en un recipiente, tanta como tazas de café a servir. En Serbia se usan jarros de mango largo pero si no tienen, usen una olla o otro jarro.  Lleven el recipiente al fuego hasta que hierva y, una vez en ebullición, agreguen tantas cucharadas de café de filtro como tazas de té, más una para el jarro. Si desean el café dulzón, agreguen una o dos cucharada de azucar también. Disminuyan un poco el fuego para que el café no rebalse. Vuelvan a colocar el jarro en el fuego hasta que llegue a punto de ebullición. Retiren del fuego, dejen reposar durante 30 segundos y sirvan. Y despues de tomarlo, diviertanse leyendo la borra del café ;-)


¡Espero que les haya gustado el post y las recetas! Les prometo ir adjuntando más recetas, pero por si quieren saber más antes que yo lo haga, aquí y aquí les dejo dos links interesantes.

¡Hasta el próximo post!



30 ago 2010

Sabores de Serbia: Kafana y restaurants típicos


Hola a todos!
Cómo están? Espero que hayan tenido un hermoso fin de semana.

El post de hoy continúa con la serie sobre ese ''alma" serbia de la que les hablaba el otro día (o al menos sobre cómo yo entiendo esa alma). En éste y en los próximo posts les voy a hablar de los sabores tradicionales y dónde encontrarlos, y voy a ir acompañando recetas de comidas típicas, por si quieren reproducir algo de la cultura balkánica en su casa, donde sea que ustedes se encuentren. A este respecto, es bueno aclarar que los sabores que se consideran tradicionales en Serbia, son sabores compartidos con el resto de los países de los Balkanes y que formaban parte de la ex-Yugoslavia ( si bien cada país, claro, introduce pequeñas modificaciones). Después de todo, son países que tienen siglos de historia en común. También les voy ir contando dónde encontrar estos sabores nuevos si viajan a Belgrado. Espero que les gusten, que los prueben y que, si viajan, los disfruten tanto como nosotros los disfrutamos cuando vamos de vacaciones allí.


De acuerdo a mi experiencia, el recorrido gastronómico de Belgrado, por así llamarlo, se divide en  4 sectores distintos*: la calle Skadarlija, la zona céntrica,alrededor de Knjez Mihajlova,  la zona que va desde el Boulevard  Kralja Aleksandra (al que los locales llaman, simplemente, "El Boulevard") hasta el Boulevard Despota Stefana (especialmente en la zona de intersección entre estos dos, desde el Palacio de la Asamblea Nacional hacia este último y los "Floats"o restaurants y bares flotantes, que se encuentran a lo largo del río Sava. 

La calle Skadarlija es posiblemente la más conocida y aquella que figura en todas las guías turísticas como un lugar imperdible. Hay varios motivos para ésto: Es una calle antigua, empedrada, peatonal, que conserva la impronta bohemia con la que naciera hacia mediados del siglo XIX. Se encuentra en el centro de la ciudad, y es de fácil acceso, lo que la hace más aún una parada imperdible. 


Skadarlija está considerada el Montmartre de Belgrado ya que en sus Kafana (o tavernas) solían juntarse escritores, filósofos y artistas que vivían tambien en las pensiones que se encontraban arriba de los mismos.Entre otros restaurants y cafés famosos que en ella se encuentran vale destacar los siguientes: Tri Sesira (3 sombreros), Ima Dana, Dva Jelena, Zlatni Boka, Dva Bela Goluba. Todos son muy antiguos y han recibido visitantes famosos (como Jimmy Hendrix, George W. Bush, el Rey Juan Carlos de España, etc) cuyas fotos adornan sus paredes. Es un lugar nostálgico, y es muy interesante sentarse al mediodía en las mesitas que dan a la calle y escuchar los músicos a la gorra tocando canciones que parecen sacadas de Tiempo de Gitanos, y ver a pintores vender sus cuadros en las cercanías. 


En estos restaurants es posible probar todas las comidas típicas, pero, a decir verdad, la calidad de la misma-como en todo lugar muy turístico-varía bastante. Si van a comer allí es bueno saber que la comida típica en Serbia gira alrededor de un ingrediente: la carne. Entre otros sabores tradicionales, no pueden perderse:


- Proja, o pan de maíz (la mayoría de las veces con queso)
- Burek (una tarta de hojaldre que lleva adentro queso (burek sa sirom) o carne (burek sa meson). En algunos lugares pueden encontrarlo con queso y espinaca.
- Variedad de panes de distintos tipos, solos y rellenos.
- Sopas. Las hay de dos variedades: los tradicionales, tipo consomé y las llamadas corba (con harina que las torna más espesas, y que frecuentemente llevan ingredientes como carne o pescado y fideos). 
- Sarma. Un clásico. Son pequeños envoltijos de carne y arroz en hojas de parra o - más comunmente- en hojas de repollo hecho pickle. 
- Punjene paprike: pimientos rellenos de arroz y carne.




- Pasulji: guiso de porotos
- Cevapcice: albondigas alargadas elaboradas con una mezcla de carne de cordero, cerdo y vaca.
- Ensalada tarator: yogurt, pepinos picados, ajo picado y perejil fresco. Fantastica en verano y como dip para carne y pan. (En Chipre hay una muy parecida pero con algunas diferencias, aunque de ésto les comento en otro post).
- Ajvar: puré de pimientos. 


Y, si se animan, pueden probar una copita de Rakia, un licor de ciruelas tradicional que consumen (sobre todo en el campo) como digestivo pero que es, quedan avisados, FUERTISIMO!. Y ya que estamos con las advertencias, una más: las porciones suelen ser enormes, así que junten hambre antes de ir o pidan plato a compartir!


Además de estas comidas, encontrarán otras provenientes de otros pueblos cuyo destino fue compartido con el Serbio. Por ello, en las cartas de restaurants tradicionales encontrarán platos como el goulash, o postres como el strudel o delicias turcas como la Baklava. 


Y para que se sientan un poquito más allí, les dejo aquí abajo unas fotos de esta callecita tan linda y pintoresca:







La segunda zona de relevancia es la que se encuentra alrededor de Knez Mihajilova, la calle peatonal principal del centro de la ciudad vieja, que desemboca en Kalemegdan y cuyas fotos les he ido mostrando en posts anteriores. En esta zona encontrarán, además de muchos bares, restaurants más modernos, como Tribeca o Dorian Grey, con cocina internacional y Europea.En los alrededores tambien es posible encontrar restaurants griegos, italianos, chinos y de otras nacionalidades, así como el restaurant más antiguo de Serbia llamado 1823, ubicado en Kralja Petra frente a la Iglesia de San Miguel Arcangel. Uno de mis restaurants  preferidos se ubica en esta zona: la Trattoria Kosava (llamada así por el viento helado del norte que sopla en Belgrado durante el invierno), un lugar que parece sacado de una postal y donde se come muy bien siempre. 

La tercera gran área se encuentra cercana a ésta última y comprende los Boulevards Despota Stefana y Kralja Aleksandra y la zona entre los mismos. En este lugar yo descubrí algo que no había visto en otras ciudades: los fast-food de comida local como el de la foto de más abajo (cuyo nombre Mljac, Mljac quiere decir "ñam ñam" o "yummy, yummy"). En estos locales, que cuentan generalmente sólo con una barra y/o algunas pocas mesas en la calle para comer lo que se compra, pueden probar cosas como la famosa hamburguesa balkánica (a la que el New York Times dedicó un artículo que pueden ver aquí), los cevapcice, servidos generalmente con ensalada mixta o papas fritas, pollo al grill, burek o pizza. Comer en uno de estos lugares es una experiencia aparte. Son sumamente comunes entre la población local, entre otras cosas porque son muy baratos y porque suelen tener décadas en funcionamiento con lo cual tienen clientela establecida. En esta zona tambien pueden encontrar locales de crepes al paso (que se sirven en un cono de papel rellenos con distintos sabores, dulces y salados) y locales de Burek, como Sarajevo Burek, en la calle Svetogorska.


Finalmente,los famosos "Floats", una denominación que agrupa tanto restaurants como bares y nightclubs flotantes sobre el río. La comida que se sirve en los primeros es del tipo tradicional, como la de los kafana de la calle Skadarlija, y son particularmente lindos en primavera o verano, por la calma, la brisa fresca y la cercanía del agua. 


Y, para terminar este post, tal como lo había prometido, una receta familiar. Esta vez: Proja o pan de maíz!


Ingredientes:


3 huevos
1 taza de té de aceite
1 taza de té de yogurt
3 tazas de té de harina de maiz
3 tazas de té de harina común
12 grs de polvo de hornear (en Serbia se vende en sobrecitos, por eso la precisión de los gramos!)
1 cucharada de sal
Opcional, 200 grs de queso tipo mantecoso, que se separa con los dedos, aplastado con el tenedor.


Preparación:


Es facilísimo. Se ponen todos los ingredientes en un bowl y se mezclan bien. Luego, se aceita una fuente y se la coloca en el horno (vacía). Una vez caliente, se vierte la preparación en la fuente y se lleva a horno máximo durante 15 minutos. Pasado este tiempo, se reduce la temperatura del horno a medio y se continúa la cocción hasta que el pan tome color tostado/marrón. 


Y si quieren comerlo como en Serbia, sirvanlo en rodajas acompañado de yogurt bebible!


Espero que les haya gustado este post y no dejen de contarme cómo les fue con la receta, si la preparan!


Que tengan una semana maravillosa y hasta el próximo post!